miércoles, 13 de mayo de 2026

PANZA DE BURRO de Andrea Abreu

Reconozco que me costó entrar en esta novela. De hecho, la comencé hace un par de años, y quedó abandonada en una estantería, a medio leer. Sin embargo, me animaron a retomarla, y en esta ocasión he podido apreciar esta narrativa tan joven, fresca e inesperada, cargada de términos canarios (un fisquito namás, enchopado, calufa, fechillo...) que te acercan a la realidad de dos niñas preadolescentes de un pueblo del norte de Tenerife.

La novela cuenta la historia de una jovencita de diez años, a la que nunca llamarán por su nombre (solo escucharemos el "shit" con el que su amiga se refiera a ella) y su relación con Isora. Isora es huérfana, su familia regenta la tienda de la esquina, y representa el liderazgo, el atrevimiento, la simpatía que "shit" no tiene, y junto a ella vivirá sus primeros aprendizajes sexuales, tardes de juegos con barbis (a las que llenan de tierra, tiran a los charcos o se las restriegan por los "pepes") y con la que se da una relación un tanto tóxica, que combina la admiración, la obediencia y el deseo. El título de la obra hace referencia a un fenómeno meteorológico característico de las islas Canarias, que consiste en una densa capa de nubes que cubre el cielo. Este título simboliza la opresión, la falta de esperanza que envuelve a los personajes; la madre de la protagonista trabaja limpiando habitaciones en hoteles de lujo de alrededor, por lo que esta convive con su abuela, y nos cuenta cómo pasa todas las tardes estivales junto a su amiga, quien ya tiene el periodo, y tiene vello en su pepe (aunque se lo afeite). 

Como dice la propia autora: "Para mí la panza de burro es ese cielo gris, esa imagen de cómo se sienten las niñas al cruzar una edad en la que comienza a venirnos la regla —o a no venirnos, o a venir demasiado tarde—, en la que te culpas por no haber besado a ningún chico, en la que contemplas cómo te crecen pelos en las piernas y sientes deseos de quitártelos. Toda esa sensación opresiva de ir constantemente a destiempo era, para mí, la panza de burro. Con el paso del tiempo he entendido que todas esas nubes han construido la identidad de muchas personas de mi entorno, incluso la mía. En la novela quise llevarlo todo al límite, creando un universo en el que nunca hiciera sol. En el que todo fuese continuamente una panza de burro".

A la protagonista y a Isora les une la soledad; Isora es huérfana, y la protagonista nunca está con sus padres, porque estos trabajan todo el día, por lo que es su abuela quien la educa, y este hecho se plasma en el libro con claridad, al igual que la imprenta de la vida del barrio, de la cultura popular; las dos pequeñas ven "Pasión de Gavilanes" cada tarde o "El diario de Patricia" junto a su abuela, o comen coditos fritos o un mojo picón aguado. Además, el lenguaje oral se refleja en la literatura fielmente, y Andrea Abreu nos deja ver las expresiones regionales, que denotan tanto el lugar geográfico en el que se encuentran como la clase social a la que pertenece la protagonista, cuando nos habla de la "tualla" el "jómer de los sinson" o los "guiris jediondos", a los de que describe a mundo, comparando su verano tedioso frente a veraneo de los turistas que la rodean. Estas niñas apenas pisan la playa, aunque tendamos a pensar que todos los canarios puedan disfrutar de ellas. 

Lo más llamativo de la novela es la capacidad de la autora para hacernos ver desde la mirada de una niña que está perdiendo su inocencia, y lo hace de forma brusca, llevada por la fascinación que siente hacia su vecina Isora, quien "lo hace todo mejor que ella siempre", y que le llevará a hacer cosas con las que "shit" no se siente cómoda. En la trama se nos habla de las relaciones entre "mejores amigas" en las que se dan relaciones desiguales, dominación, así como la llegada de Internet en la vida de las niñas, el mésinye (que usarán mientras asisten a clases de informática en el centro cultural del barrio) o sus restriegos contra las sillas.

Una novela innovadora, auténtica y muy veraz, que retrata a la perfección el paso de la infancia a la pubertad de una joven en un ambiente desagradable y desesperanzador. La portada (una foto de Alessandra Sanguinetti en la que aparece un joven con una pistola de juguete bajo su gaznate, junto a una mujer con botas llenas de barro) refleja estupendamente el estilo de la obra.



lunes, 4 de mayo de 2026

LA TIRANÍA DE LAS MOSCAS de Elaine Vilar Madruga

 En la última Feria de Editores Emergentes, celebrada en León en el mes de abril, compré la novela La tiranía de las moscas, fascinada con la portada (de colores cálidos, en la que se ve la figura de un hombre agarrando de los brazos a una jovencita que mira asustada al lector) y guiada por la recomendación de Cristina Morales, ya que se trata de un formato de publicación en la que un/a autor recomienda una obra.


Sin embargo... no me ha gustado la lectura de la obra, busco preguntas que no ha logrado satisfacerme la novela de la cubana Elaine Vilar Madruga.

Cuenta la historia de una familia que vive en un país bajo un régimen dictatorial (no se hace referencia a uno en particular, pero lo que sí deja claro es que el Abuelo Bigotes, un general, utiliza el despotismo para gobernar el país, y arrastra muchas muertes bajo su presidencia). Casandra, Caleb y Calia son los tres nietos de este general, que conviven en una casa con un ambiente tóxico y asfixiante, junto a una madre psicoanalista, que no quiere a sus hijos, y lo único por lo que muestra interés es por sus zapatos de tacón color rojo, y junto a un gobernante que quisiera llegar al grado de su padre, pero precisamente el no poder ejercer este poder lo hace más autoritario y castrador con su propia familia. Precisamente, en este ambiente tan tenso -que está bien descrito, a través de la presencia del vuelo de las moscas en las estancias de la casa, moscas que se posan en el bigote del abuelo, pero también en el cuerpo de la madre, y sobre los cadáveres de los animales que guarda Caleb en el sótano de la casa- se han criado las tres criaturas. Casandra es fetichista, siente un amor sexual hacia los objetos, y en concreto, hacia los puentes de hierro y metal. Caleb, como ya hemos mencionado, disfruta descuartizando animales, y su mayor deseo es acabar una especie de puzle que ha ido creando a partir de piezas de animales que va uniendo en el sótano de la casa. Por último, Calia es una niña que no habla, solo dibuja y dibuja, en concreto mariposas, y desea que algún día estas salgan volando y se lleven a sus padres por delante.

Su padre es tartamudo, lo que crea una situación más esperpéntica y cómica, ya que convierte el nombre de sus hijos en Cacasandra, Cacaleb y Cacalia, es decir, nombre coprofílicos. Los tres herederos sienten odio y repulsa hacia sus padres, y a lo largo de toda la novela se leen diálogos tensos entre ellos, cargados de desprecio, ya que estos quieren acabar con sus progenitores.

No sé cuál era la intención de la autora al escribir esta novela, a mí me creaba desasosiego, y a la vez bastante incomprensión, ya que no entendía si pretendía hacer una crítica social al comportamiento humano, a los regímenes dictatoriales, a un tipo de persona autoritaria y extremadamente estricta, que suele conllevar a que la gente de su entorno conviva con traumas y comportamientos extravagantes. En cualquier caso, me ha creado desazón, sin ver claramente cuál es el objetivo de esta lectura. Quizá no hay que buscarle un objetivo a la lectura, y simplemente dejarse llevar por los sentidos.

miércoles, 8 de abril de 2026

HAN CANTADO BINGO, de Lana Corujo

Este libro me ha atrapado desde su primera página... Es un libro que sacude, que aprieta y que, en algunos momentos, ahoga. 

Se divide en capítulos que van acompañados de un número, que se trata de la edad de la protagonista en el momento en el que ocurre cada fragmento de la historia. Narrado en primera persona, por una niña (adolescente, joven e incluso anciana, en algunos capítulos) que relata sus vivencias de infancia junto a su hermana Alejandra, en una isla volcánica. Su hermana Aleja -como la llama cariñosamente- es una niña afectuosa, juguetona, que lo quiere hacer todo junto a su hermana, aunque esta a menudo busca su espacio, su sitio, anhela ser una persona independiente, y que su hermana se aparte. Sus padres pasan muchas horas en el BAR; hablan alto, se ríen, y descuidan a las dos pequeñas, que a veces pernoctan en el coche -Aleja durmiendo en cualquier rincón, y durmiendo con una respiración suave como un corcho, mientras que la protagonista es incapaz de pegar ojo-, otras veces se quedan solas en la casa, en su habitación con cama de literas, e inventan juegos para espantar el miedo. A la vista, siempre estará el juego del ahorcado, el hombre panza arriba que ven a lo lejos, con una barriga oscura y redonda, que será el objetivo de uno de sus juegos... correr hasta allí, tocar el montículo, y volver corriendo, con el miedo pegado a los pies, y la emoción a flor de piel. 

Pero la protagonista también siente mucho odio, una bola de fuego que se le queda atrapada en la barriga; repudia a sus padres cuando vuelven del BAR y hablan muy alto, y se tropiezan; le gustaría ser hija única y salir a pasear ella sola, sin su hermana pegada a ella todo el tiempo, disfrutar de su amiga sin tener que compartirla, y también de unos padres que le enseñaran a hacer pizza por la tarde, o que no la acostaran con los zapatos puestos. 

Su abuela, cada sábado, se va a jugar al bingo y ellas esperan a que llegue el Tío Félix. Llama la atención la forma en la que algunos de los personajes son descritos, como en el caso de la abuela: puedes escuchar su voz comprensiva, imaginártela con un acento canario, ver sus manos preparando unos filetes empanados y contándoles leyendas de la isla, hablándoles de la "herencia", e intentando explicarles por qué sus padres se comportan de esa manera. También su amiga Clara, que puede parecer un personaje secundario, es clave en la historia, ya que será quien le sirva de  escucha, para que la protagonista pueda explicar todo lo que lleva dentro, todo ese sentimiento de culpa que le perseguirá toda su vida. 

La novela está contada en breves capítulos, en los que las voces de los personajes aparecen reflejadas con tipología de letra distinta, y nos dan la mano para acompañar a la protagonista en su duelo, sus problemas familiares, su insatisfacción personal, su búsqueda de la felicidad. Una novela emotiva, nostálgica, original, sincera pero muy cruda. No he parado de llorar al leerla. 


domingo, 5 de abril de 2026

EL ATAQUE DE LAS CABRAS de Laura Chivite

Hace unas semanas, después de asistir a un curso muy interesante de teatro clásico en las aulas, en Olmedo, llegué por la noche a mi hotel para descansar, porque a la mañana siguiente continuaban las sesiones del curso, y encendí la TV. En la 2 echaban la película "La tía Tula", basada en la novela homónima del escritor Miguel de Unamuno. Y al acabar el film, un grupo de mujeres creadoras hablaban sobre la relación entre tía y sobrina en la historia del cine y de la literatura. Alauda Ruiz de Azúa, directora de la película "Los domingos", conversaba con Andrea Gutiérrez Bermejo, redactora de la revista Cinemanía, y con Laura Chivite, la autora de esta novela llamada El ataque de las cabras.

Me fascinó el coloquio, y me hizo reflexionar bastante sobre la figura de la "tía", tanto en mi vida personal como en mis lecturas o experiencias artísticas, y cuánto había de feminismo en la figura de "la tía Tula" (que hasta ese momento siempre había observado como un prototipo de mujer conservadora y retrógrada, chapada a la antigua y con unos traumas no resueltos sobre su sexualidad); la charla me hizo revolverme y replantearme mis lecturas, y mis vivencias. Y también me movió a comprar la novela que a continuación voy a analizar: El ataque de las cabras.

Lo primero que puedo decir de este libro, de lectura rápida, es su originalidad, que solo con su portada ya que dejó maravillada.

Se trata de una historia bastante disparatada, que combina una redacción lineal y lógica con toques de humor, sarcasmo y realismo mágico, en la que la presencia de la cabra Juana será el leitmotif de la obra. La han clasificado como una obra bildungsroman punk, o novela de aprendizaje punk.

La protagonista se reencuentra en una cafetería del centro de Madrid con su tía Lidia, y comenzará a rememorar los dos años en los que convivió con ella, y a relatarnos cómo su relación con su tía cambiaría su vida y su forma de afrontar el mundo. Tía Lidia es una persona especial, lo vive todo con intensidad, tiene un grupo de amigas con las que dialoga sobre qué especia es la que más las representa -entre otras cosas-, cuida a su gato Baby como si de un hijo se tratara, y es capaz de mover objetos a través de la telequinesia cuando está enfadada. Su forma de vivir y de actuar deja perpleja a la protagonista, quien admira a su tía y no quiere distanciarse de ella, la idolatra; todo lo que ocurre a su alrededor es visto de otra manera cuando está junto a Lidia, y recuerda los dos años en los que compartió piso con ella como una etapa determinante en su vida. 

Pero también las conversaciones con su tío Fermín, al que encuentra una noche callejeando por Madrid, y quien le desvela secretos de las "rarezas" de su familia, será determinante para que cambie la forma en la que ve a su familia, y especialmente a su madre, y entienda la lógica de su vida: todo está sostenido en un caos lógico, y la única manera de entenderlo, es intentar no entenderlo. No se puede regresar, solo se puede anticipar. Solo participar. Y esta revelación le aparecerá en el lugar más surrealista que puedas imaginar: un urinario público.

En esta novela, Laura Chivite juega con el realismo mágico, con el mundo de los vampiros y la telequinesia, para hablarnos de personajes, de enigmas, de la conexión que nos une con las personas -y que a menudo es difícil de explicar- y de cómo forjamos nuestra identidad y nuestra personalidad en base a las relaciones con las personas, y a la admiración y amor que sentimos por ellas. La autora combina elementos fantásticos para explicar mejor la realidad. Como afirman en este artículo de The Objective "resulta algo así como una novela gótica en pantuflas, con momentos en que lo inquietante y lo entrañable casan realmente bien".

La protagonista de El ataque de los cabras siente que las caras de su adolescencia le dicen: "Te has dado cuenta de que la gente no es idiota. Los años nos han igualado y nosotras, que siempre fuimos más generosas y menos petulantes que tú, te seguimos acogiendo". Al recordar la frase de la novela, Chivite la confirma: «Yo me pasé la mayor parte de mi adolescencia pensando que la gente era idiota. Y de pronto un día te das cuenta de que todos somos un poco idiotas y no eres mejor que nadie. Es lo mejor que te puede pasar. El tiempo y los golpes te ayudan. También conocer a gente genial. Y a gente brillante que te decepciona. La Tía Lidia, por ejemplo, es muy inteligente, pero la protagonista se da cuenta de que es una analfabeta emocional. Entonces te planteas qué hace la grandeza, dónde reside, y te das cuenta de que en muchos lugares diferentes y de muchas maneras diferentes». La verdadera diversidad, que incluye a los «normales» o «vulgares», frente a la exacerbación de lo rompedor, de lo «transgresor».

Una novela divertida, caótica, y sorprendente, que te hacer reflexionar y reír a partes iguales; inevitablemente te sentirás reconocida en la protagonista, en algunos momentos, en su búsqueda perpetua de la satisfacción, en ese aprendizaje vivencial, y aprenderás que tu familia forma parte de ti, aunque rehúyas de ello, porque nos forjamos a partir de nuestras vivencias, de lo que compartimos con los demás. Como afirma la propia protagonista sobre sí misma: «Mi madre Irene, Tía Lidia, Abuela Refugio y yo, somos una masa informe que se moldea sin cesar».

Dejo la guía de lectura del libro, creada por la editorial Penguin, para trabajar en ella: El-ataque-de-las-cabras_Laura-Chivite.pdf

miércoles, 1 de abril de 2026

CANTO YO, Y LA MONTAÑA BAILA de Irene Solà

 Canto yo, y la montaña baila es una de las novelas más aclamadas de la literatura catalana, ganadora del Premio Anagrama de Novela en 2019. Y lo primero que puedo destacar de ella es la originalidad con la que está contada; se trata de una novela polifónica en la que varios de los personajes que narran no son humanos, sino que son parte de la naturaleza; así, veremos cómo la propia montaña adquiere un protagonismo absoluto, ya que toda la historia sucede en el Pirineo catalán y, como el propio título nos anticipa, la montaña bailará con el el lector en todas sus páginas. Pero también nos hablará Lluna, la perrita que acompaña a su dueña Sió, el corzo, que se zafa de los brazos humanos y logra no ser cazado; el oso, que observa y calla, y juega; o las damas de agua, que desaparecen si son nombradas por alguien. Lo humano y la naturaleza fluctúan en la novela, en una narrativa que han denominado ecofeminista.

Sió, una mujer recia y dura, nos relata la historia de su marido Domènec, el hombre más guapo de la zona, con el que tuvo el honor de casarse, y al que le mató un rayo. Se queda sola, y así criará a sus dos hijos, Hilari y Mia, en Matavaques. Una nueva tragedia golpeará a esta familia, y es que Hilari morirá en una cacería, cuando perseguían a un corzo, pero Jaume, el autor de tal atrocidad, no será capaz de pedirle perdón y enfrentarse a lo que ha ocurrido. Entremedias, conoceremos a otros personajes, como Oriol, que es cojo, y que visitará a Mia todos los lunes, y tomará café con ella, pero también a la familia de Cristina, que decide volver al campo, después de vivir en Barcelona unos años, y que transita por los bosques en busca de granadas, revólveres y otros metales de la guerra civil. 

En algunos momentos, la mezcla de nombres y de historias llegan a confundir, pero la lectura sigue fluyendo, y puedes leer el momento de formación de las montañas, que se acompaña de ilustraciones en las que explican la fricción de las placas tectónicas, por ejemplo, o el momento de nacimiento de un corzo, contado desde su punto de vista: "dentro se estaba muy calentito, muy apretadito, a oscuras. Mi hermano y sus patas largas, yo y mis patas largas, enrollados como los gusanos debajo de las piedras. Y todas las cosas hacen ruidos, y todas las cosas que tienen olor y sabor, y todas las cosas que no conocíamos y que no nos imaginábamos, trotaban y saltaban y se movían fuera del vientre de mamá, los ladridos roncos y agudos al mismo tiempo (...) El vientre guarida ya no nos quería. Primero mi hermano, después yo. Primero las patas, después el cuerpo. Dentro no estábamos mojados. Dentro estábamos a oscuras y calentitos. Fuera estábamos mojados. Y los ojos no sabían ver porque nunca habían visto nada. Dentro todo estaba a oscuras y no sabían que servían para ver. Encerraditos, descansando. Fuera estábamos mojados y el aire nos decía que estábamos mojados. Estáis mojados, estáis mojados, nos decía. Y hacía un frío de desamparo. Y madre venía con una lengua caliente como los recuerdos. Con una lengua que limpiaba el miedo y la sangre". 

Y después te encuentras con la leyenda de las montañas, con Pirene, hija de Túbal, rey de Iberia, que ha dado nombre a los Pirineos, y poemas para Mia, y para Hilari, o la historia de Eva, una niña republicana que está inspirada en una fotografía (según explica la propia autora al final del libro) y el realismo y la magia danzan, como la montaña baila. Y todos estos capítulos, que de alguna manera conforman historias distintas y aparentemente deslavazadas, al final van uniéndose y conformando una historia caleidoscópica, que se entrelaza como los elementos en la naturaleza.

Un libro muy sensorial, que te hace sentir la tierra pegada a los pies, y te encariña con un grupo de personajes a los que, en cierta manera, comprendes, aunque se sitúen muy lejos de ti. Una estupenda novela para hacernos sentir parte de la naturaleza. 

p.d. Si he de quedarme con un extracto de la obra, me encantó el capítulo relatado por Lluna, en la que la perra nos describe todos los olores que emana una pareja de humanos al tener una relación sexual, y cómo ella se exalta con esos aromas. 

sábado, 7 de marzo de 2026

ZEROCALCARE: LA PROFECÍA DEL ARMADILLO

Hace un par de semanas, un viejo amigo italiano me recomendó a este historietista: Zerocalcare, así que me animé a comprar la primera de sus novelas gráficas: La profecía del armadillo. Se trata de una historia en torno a la muerte de Camille, el primer amor de Zero, el protagonista. A través de la noticia del fallecimiento, este se retrotrae en el tiempo y nos cuenta anécdotas de su juventud y de su adolescencia, siempre  acompañado del armadillo, una especie de alter ego de este personaje que le da consejos, y que hace las veces de su conciencia.

Con un humor sarcástico, Zerocalcare (en realidad Michele Rech, un joven ilustrador y cuentista que se puso este pseudónimo por un anuncio publicitario en el que un producto lograba acabar con la cal) relata pequeñas anécdotas con las que nos resume su vida de forma sintética: su obsesión por los dinosarios desde niño; los remordimientos cuando visita un lugar de comida rápida, y su conciencia le dicta que no debería estar allí; un episodio en el que come hamburguesa con nabo, y cómo se traga primero la verdura para dejar la carne, lo que más le gusta, para el final; todas esas cosas que le hubiera gustado decir a Camille -y a otras chicas que le gustaban- pero nunca se atrevió, o pequeñas historias de su historial laboral siendo dibujante contratado, y verse en la tesitura de no saber cómo dibujar un camello visto desde abajo, entre otras lindeces. 

Esta novela gráfica te saca la sonrisa continuamente, aparecen constantes guiños a la cultura popular, al barrio de Rebibbia, en Roma, donde hay un mamut escondido, así como referencias cinematográficas, como el sargento de "La chaqueta metálica" o e propio Buñuel. A pesar de parecer muy localista, las historias son entendidas por cualquier lector, ya que todos nos vemos representados en esas anécdotas, aunque me queda la duda de si una persona nacida después de los noventa entendería muchas de las referencias, como las cumbres del G8, o la muerte de Carlo Giuliani. 

Un libro muy recomendable, y la reseña de su obra también: La profecía del armadillo o como sortear el duelo por Zerocalcare | NR | Periodismo alternativo


sábado, 31 de enero de 2026

AQUÍ DONDE ESTOY, de María Castro Hernández y Tyto Alba

 Un alumno me prestó este cómic, y me ha encantado. Se trata de un cómic en el que nos cuentan las memorias de Gabriel León, uno de los últimos supervivientes de la Batalla del Ebro. Es más, es uno de los de la "Quinta del 41", de los de "la Brigada del biberón", un grupo de adolescentes de 17 y 18 años que se vieron obligados a participar en el frente cuando el bando republicano. En el año 1938, el bando del gobierno legítimo vio sus fuerzas menguadas, y tuvo que tirar de los más jóvenes para librar la Batalla del Ebro, en un momento en el que el bando sublevado había avanzado desde el oeste, después de la Batalla de Teruel, dejando dividida la zona republicana en dos, y dejando aislada Barcelona de Valencia y de Madrid. 


En este contexto, escuchamos la voz de Gabriel León, uno de los combatientes, que le relata a un joven su historia, cómo consiguió pasar el río a nado -siendo él uno de los pocos que sabía nadar, dentro de su brigada-, cómo dormían y pasaban frío en el frente, atestados de piojos, y cómo se le ponía el corazón en un puño cada vez que tenía que disparar, por miedo a poder encontrar a un amigo en el bando enemigo. 

Todas estas historias las va relatando Gabriel gracias a fotos y cartas que conserva, y que él mismo escribió -se conservan, en total, 54 cartas- que enviaba a su madre y a sus hermanas relatando todos los detalles de la contienda, agradeciendo el pasamontañas que le enviaban, explicando cómo se había hecho con una manta moruna que le aislaba del frío -y que aún conservaba-, o cómo le pidió a un vecino, del bando enemigo, que le llevara una maleta a su familia, en balde. 

La forma en la que está relatada combina una historia contemporánea, fechada en 2018, año en el que el joven adolescente que protagoniza la historia estudia en su clase la Batalla del Ebro, unida a un viaje que realizará con sus padres a la zona del Ebro: Camposines, Miravet, Flix... donde recorreran los espacios donde se conservan los restos de los bombardeos. Allí conocerá a Gabriel, quien le irá relatando sus historias, acompañándolas de documentos históricos, como son las cartas y las fotos que se conservan, unidas a datos que el joven va buscando por Internet, y que le va explicando a un amigo a través de whatsapp. 

Un libro didáctico, interesante y entretenido, que se titula de esta manera, "aquí donde estoy", porque esta era la frase que utilizaba Gabriel al encabezar sus cartas. Podría ser una lectura obligatoria, o recomendada, en la materia de Geografía e Historia, para complementar los contenidos estudiados sobre la Guerra Civil.