domingo, 5 de abril de 2026

EL ATAQUE DE LAS CABRAS de Laura Chivite

Hace unas semanas, después de asistir a un curso muy interesante de teatro clásico en las aulas, en Olmedo, llegué por la noche a mi hotel para descansar, porque a la mañana siguiente continuaban las sesiones del curso, y encendí la TV. En la 2 echaban la película "La tía Tula", basada en la novela homónima del escritor Miguel de Unamuno. Y al acabar el film, un grupo de mujeres creadoras hablaban sobre la relación entre tía y sobrina en la historia del cine y de la literatura. Alauda Ruiz de Azúa, directora de la película "Los domingos", conversaba con Andrea Gutiérrez Bermejo, redactora de la revista Cinemanía, y con Laura Chivite, la autora de esta novela llamada El ataque de las cabras.

Me fascinó el coloquio, y me hizo reflexionar bastante sobre la figura de la "tía", tanto en mi vida personal como en mis lecturas o experiencias artísticas, y cuánto había de feminismo en la figura de "la tía Tula" (que hasta ese momento siempre había observado como un prototipo de mujer conservadora y retrógrada, chapada a la antigua y con unos traumas no resueltos sobre su sexualidad); la charla me hizo revolverme y replantearme mis lecturas, y mis vivencias. Y también me movió a comprar la novela que a continuación voy a analizar: El ataque de las cabras.

Lo primero que puedo decir de este libro, de lectura rápida, es su originalidad, que solo con su portada ya que dejó maravillada.

Se trata de una historia bastante disparatada, que combina una redacción lineal y lógica con toques de humor, sarcasmo y realismo mágico, en la que la presencia de la cabra Juana será el leitmotif de la obra. La han clasificado como una obra bildungsroman punk, o novela de aprendizaje punk.

La protagonista se reencuentra en una cafetería del centro de Madrid con su tía Lidia, y comenzará a rememorar los dos años en los que convivió con ella, y a relatarnos cómo su relación con su tía cambiaría su vida y su forma de afrontar el mundo. Tía Lidia es una persona especial, lo vive todo con intensidad, tiene un grupo de amigas con las que dialoga sobre qué especia es la que más las representa -entre otras cosas-, cuida a su gato Baby como si de un hijo se tratara, y es capaz de mover objetos a través de la telequinesia cuando está enfadada. Su forma de vivir y de actuar deja perpleja a la protagonista, quien admira a su tía y no quiere distanciarse de ella, la idolatra; todo lo que ocurre a su alrededor es visto de otra manera cuando está junto a Lidia, y recuerda los dos años en los que compartió piso con ella como una etapa determinante en su vida. 

Pero también las conversaciones con su tío Fermín, al que encuentra una noche callejeando por Madrid, y quien le desvela secretos de las "rarezas" de su familia, será determinante para que cambie la forma en la que ve a su familia, y especialmente a su madre, y entienda la lógica de su vida: todo está sostenido en un caos lógico, y la única manera de entenderlo, es intentar no entenderlo. No se puede regresar, solo se puede anticipar. Solo participar. Y esta revelación le aparecerá en el lugar más surrealista que puedas imaginar: un urinario público.

En esta novela, Laura Chivite juega con el realismo mágico, con el mundo de los vampiros y la telequinesia, para hablarnos de personajes, de enigmas, de la conexión que nos une con las personas -y que a menudo es difícil de explicar- y de cómo forjamos nuestra identidad y nuestra personalidad en base a las relaciones con las personas, y a la admiración y amor que sentimos por ellas. La autora combina elementos fantásticos para explicar mejor la realidad. Como afirman en este artículo de The Objective "resulta algo así como una novela gótica en pantuflas, con momentos en que lo inquietante y lo entrañable casan realmente bien".

La protagonista de El ataque de los cabras siente que las caras de su adolescencia le dicen: "Te has dado cuenta de que la gente no es idiota. Los años nos han igualado y nosotras, que siempre fuimos más generosas y menos petulantes que tú, te seguimos acogiendo". Al recordar la frase de la novela, Chivite la confirma: «Yo me pasé la mayor parte de mi adolescencia pensando que la gente era idiota. Y de pronto un día te das cuenta de que todos somos un poco idiotas y no eres mejor que nadie. Es lo mejor que te puede pasar. El tiempo y los golpes te ayudan. También conocer a gente genial. Y a gente brillante que te decepciona. La Tía Lidia, por ejemplo, es muy inteligente, pero la protagonista se da cuenta de que es una analfabeta emocional. Entonces te planteas qué hace la grandeza, dónde reside, y te das cuenta de que en muchos lugares diferentes y de muchas maneras diferentes». La verdadera diversidad, que incluye a los «normales» o «vulgares», frente a la exacerbación de lo rompedor, de lo «transgresor».

Una novela divertida, caótica, y sorprendente, que te hacer reflexionar y reír a partes iguales; inevitablemente te sentirás reconocida en la protagonista, en algunos momentos, en su búsqueda perpetua de la satisfacción, en ese aprendizaje vivencial, y aprenderás que tu familia forma parte de ti, aunque rehúyas de ello, porque nos forjamos a partir de nuestras vivencias, de lo que compartimos con los demás. Como afirma la propia protagonista sobre sí misma: «Mi madre Irene, Tía Lidia, Abuela Refugio y yo, somos una masa informe que se moldea sin cesar».

Dejo la guía de lectura del libro, creada por la editorial Penguin, para trabajar en ella: El-ataque-de-las-cabras_Laura-Chivite.pdf

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