miércoles, 8 de abril de 2026

HAN CANTADO BINGO, de Lana Corujo

Este libro me ha atrapado desde su primera página... Es un libro que sacude, que aprieta y que, en algunos momentos, ahoga. 

Se divide en capítulos que van acompañados de un número, que se trata de la edad de la protagonista en el momento en el que ocurre cada fragmento de la historia. Narrado en primera persona, por una niña (adolescente, joven e incluso anciana, en algunos capítulos) que relata sus vivencias de infancia junto a su hermana Alejandra, en una isla volcánica. Su hermana Aleja -como la llama cariñosamente- es una niña afectuosa, juguetona, que lo quiere hacer todo junto a su hermana, aunque esta a menudo busca su espacio, su sitio, anhela ser una persona independiente, y que su hermana se aparte. Sus padres pasan muchas horas en el BAR; hablan alto, se ríen, y descuidan a las dos pequeñas, que a veces pernoctan en el coche -Aleja durmiendo en cualquier rincón, y durmiendo con una respiración suave como un corcho, mientras que la protagonista es incapaz de pegar ojo-, otras veces se quedan solas en la casa, en su habitación con cama de literas, e inventan juegos para espantar el miedo. A la vista, siempre estará el juego del ahorcado, el hombre panza arriba que ven a lo lejos, con una barriga oscura y redonda, que será el objetivo de uno de sus juegos... correr hasta allí, tocar el montículo, y volver corriendo, con el miedo pegado a los pies, y la emoción a flor de piel. 

Pero la protagonista también siente mucho odio, una bola de fuego que se le queda atrapada en la barriga; repudia a sus padres cuando vuelven del BAR y hablan muy alto, y se tropiezan; le gustaría ser hija única y salir a pasear ella sola, sin su hermana pegada a ella todo el tiempo, disfrutar de su amiga sin tener que compartirla, y también de unos padres que le enseñaran a hacer pizza por la tarde, o que no la acostaran con los zapatos puestos. 

Su abuela, cada sábado, se va a jugar al bingo y ellas esperan a que llegue el Tío Félix. Llama la atención la forma en la que algunos de los personajes son descritos, como en el caso de la abuela: puedes escuchar su voz comprensiva, imaginártela con un acento canario, ver sus manos preparando unos filetes empanados y contándoles leyendas de la isla, hablándoles de la "herencia", e intentando explicarles por qué sus padres se comportan de esa manera. También su amiga Clara, que puede parecer un personaje secundario, es clave en la historia, ya que será quien le sirva de  escucha, para que la protagonista pueda explicar todo lo que lleva dentro, todo ese sentimiento de culpa que le perseguirá toda su vida. 

La novela está contada en breves capítulos, en los que las voces de los personajes aparecen reflejadas con tipología de letra distinta, y nos dan la mano para acompañar a la protagonista en su duelo, sus problemas familiares, su insatisfacción personal, su búsqueda de la felicidad. Una novela emotiva, nostálgica, original, sincera pero muy cruda. No he parado de llorar al leerla. 


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