En el pueblo llevamos un par de veranos haciendo un Club de lectura, que hemos denominado Ana Etxebarria en homenaje a una vecina que falleció el año pasado, y que se pasaba los días inmersa en los libros. En esta ocasión, fue Amalia quien nos propuso esta lectura que ofrecían en el servicio de Bibliobús: la novela Nosotros en la noche, del escritor estadounidense Alan Kent Haruf. Se trata de la última novela que publicó este autor, y lo hizo de manera póstuma. Cuando escribió las últimas páginas del libro, ya sabía que iba a morir, y quizá esto nos pueda dar más claves para interpretar la obra.
Alan Kent Haruf es autor de casi una decena de libros, todos ellos ambientados en la ciudad ficticia de Holt, situada en Colorado. En esta ocasión, se cuenta la historia de Louis y de Addie, dos vecinos, ancianos y viudos, que deciden pasar las noches juntos para sobrellevar mejor su soledad. Louise, cuando llega la noche, se acerca a la casa de Addie, con su pijama dentro de una bolsa de papel, y después de degustar un vino ella, y una cerveza él, comparten lecho y confidencias. Poco a poco, los dos personajes nos van relatando sus vidas -a la vez que se la explican a su nuevo compañero de vida- y así descubrimos que Addie se casó muy joven con Carl, y tuvo dos hijos: Gene y Connie, que Connie murió siendo muy pequeña, atropellada por un coche mientras jugaba con su hermano en el jardín, o bien que Louise tuvo una hija, Hollie, y un affaire amoroso que será recordado en el barrio.
Estas confidencias son relatadas a través de los diálogos en estilo directo, pero con ausencia de guiones, en un ambiente cercano y cotidiano, que hace sentir al lector que se encuentra en ese salón, sentado junto a los protagonistas, escuchándoles. En un principio, temen el qué dirán los vecinos al conocer su relación; Louise se aproxima a la casa de Eddie por la puerta trasera, temeroso de las miradas de los vecinos. Cuando va al café, por las mañanas, con sus amigos, oye los cuchicheos y comentarios acerca de la "energía y vitalidad que aún conserva a su edad", algo que le incomoda mucho. También Eddie escucha comentarios en el barrio, pero deciden que deben dejarse llevar por sus sentimientos y sus necesidades, y olvidarse de las habladurías.
Todo va bien hasta que aparece Jamie, el nieto de Eddie, que se queda en su casa unas semanas para alejarse de la situación que están viviendo sus padres: una próxima separación, discusiones diarias, que se ven amplificadas por los problemas económicos por los que están pasando.
Jamie poco a poco se va sintiendo más a gusto con su abuela y con Louise: va a ver los ratones que se están criando en el patio trasero de la casa de este, se va con ellos a la montaña, o adopta un perro que le hará compañía incluso por la noche, durmiendo en su cama.
Sin embargo, llega un momento en el que Addie se ve obligada a tomar una decisión: seguir sus propios deseos y necesidades; o dejarse llevar por el amor hacia tu familia y escuchar la petición de su hijo. Precisamente ese es uno de los temas principales de esta novela: la toma de decisiones personales, la libertad frente a las convecciones, el egoísmo, la falta de compresión, las necesidades de las personas mayores -en una sociedad en la que tendemos a pensar que lo importante es aquello que compete a la gente joven o adulta, pero rara vez mira a la vejez como un estado más de nuestra vida- o la soledad.
Este libro se llevó a la gran pantalla en Netflix, en una película que sigue con bastante fidelidad la trama del libro, aunque con alguna leve modificación. Algo en lo que estuvimos todos de acuerdo, en la tertulia literaria sucedida justo ayer, es que los actores elegidos para desempeñar el papel de Louise y de Addie no fueron los más apropiados: Jane Fonda, guapísima, con un tipazo increíble, y Robert Redford, atractivo aun con setenta años, quizá no eran los prototipos de personajes que nos imaginábamos al leer el libro, y desvirtúan un poco el propio sentido de la historia. Aun así, estamos de acuerdo en que es una buena película, y un gran libro que relata una historia sencilla, fácil de leer, pero también muy interesante para reflexionar sobre la necesidad de escucharse a uno mismo, y ver qué necesidades tenemos, y olvidarnos de los juicios que nos pueden hacer -o que hacemos nosotros a los demás-. Recomendada para personas adultas.

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