sábado, 29 de julio de 2017

Tenemos que hablar de Kevin, de LIONEL SHRIVER



Tenemos que hablar de Kevin es una estremecedora novela de la autora estadounidense Lionel Shriver que reflexiona sobre la maldad humana, reflexiona sobre qué puede llevar a un adolescente de dieciséis años, como es Kevin, a coger una ballesta y disparar flechas contra nueve compañeros de clase hasta acabar con sus vidas. A través de las seiscientas páginas de esta novela la autora se cuestiona cuánto hay de natural en el ser humano, y cuánto es aprendido tanto de nuestra familia como de nuestro entorno.

Se trata de una novela epistolar, narrada en segunda persona. Eva, la autora de todas las cartas, escribe a su ex-marido Franklin cartas casi diariamente, contándole los dieciséis años de crianza de su hijo Kevin y todo lo que sintió y experimentó mientras lo criaba, pero también el periodo previo a su nacimiento. Estas cartas son escritas desde noviembre de 2000 hasta abril de 2001.

Eva es una mujer de cuarenta y tantos años, satisfecha con su vida y con los éxitos logrados, autora de la guía de viajes AWAP (A Wing and a Prayer) que vive cómodamente junto a su marido, fotógrafo e iluminador, republicano y conservador aunque bastante permisivo en la educación que le da a su hijo. Pese a llevar una vida placentera y feliz, deciden tener un hijo en plena madurez, ya cuando ella tiene casi cuarenta años. Y nace Kevin.Kevin será un bebé difícil, que llora continuamente y que no le inspira a su madre ninguna ternura –hasta el punto de sentirse incómoda porque no afloran en ella los sentimientos de madre que todo el mundo espera que tenga-. Parece que todo lo que hace el niño esconde una mala intención, y la mirada de la criatura es enigmática, y nunca parece estar feliz. Decide pedirse una excedencia y dejar de trabajar durante unos años, esperando que la relación con su hijo vaya mejorando, pero todo ocurre en vano, y su relación es más gélida si cabe. Cada vez que expresa a su marido sus dudas, y le cuenta anécdotas que no entiende de su hijo (al que no querrá ninguna de las niñeras, por lo que se ven obligados a cambiar de canguro cada poco tiempo) Franklin considera que el problema lo tiene ella por su falta de instinto maternal, porque es una mujer que solo piensa en su trabajo y con falta de empatía.

Es bastante interesante leer los enfrentamientos que se dan en la pareja en torno a la educación que le dan a su hijo, cuánto hay que permitirle hacer y dónde fijar los límites.
Precisamente por la inseguridad que le provoca el verse tan alejada de su hijo, y comprobar que su experiencia como madre no se parece en nada a lo que le habían contado, decide quedarse embarazada por segunda vez, aunque Franklin no está de acuerdo con esta decisión, y esta vez nace una niña lindísima, la antítesis de Kevin, que siempre quiere complacer a la gente que la rodea, y cuya inocencia y bondad es enorme, hasta el punto de que se fía de todo lo que le propone su hermano –lo que provocará más de un problema.-


Eva se plantea a lo largo de las cartas si el hecho de que Kevin haya acabando matando a nueve de sus compañeros de clase, además de a otras dos víctimas, en su instituto (hecho que se desvela al comienzo de la novela, no penséis que estoy destripándoos la trama) se debe al tipo de educación que ha recibido, y precisamente después de sus visitas al centro de menores donde se encuentra, no deja de sentirse culpable. Ella ha sido cómplice de ese asesinato masivo en Gladstone, uno más en EEUU, del que hablan en los medios de comunicación sin parar y que crean una figura pública y popular: por fin hablan de Kevin en los medios, ya no es un mero espectador, ahora se ha convertido en el protagonista.

Es una novela impactante, sobrecogedora, que nos acerca la realidad de la sociedad estadounidense, con el uso de las armas en la población, incluyendo a los adolescentes, y los crímenes que han pasado a la historia, como el de Columbine. ¿Qué pasa por la mente de un adolescente para llegar a cometer un crimen de estas características? 

Creo que es una novela interesante para el alumnado a partir de 4º de ESO, y puede ser interesante para abordar el tema del acoso escolar, y el uso de la violencia en el aula.


miércoles, 5 de abril de 2017

LA EDAD DE LA IRA de Fernando J. López



¿Son los adolescentes de hoy en día tan diferentes a los/as de antes? ¿Qué estamos haciendo mal  para que haya tanto abandono escolar, tantos casos de bullying y de violencia entre jóvenes?

Esta novela, La edad de la ira, no nos aporta respuestas claras, ni siquiera al concluir la trama sabemos con seguridad quién ha sido el autor del asesinato de Álvaro (asunto que será el leitmotiv de la obra), pero sí plantea muchas dudas que nos hacen reflexionar sobre varias cuestiones: la educación, la actitud de cada una/o ante los problemas, y en concreto qué papel juegan cada uno de los personajes en el microcosmos que supone el IES Rubén Darío, que viene a simbolizar cualquier centro educativo. Con descripciones muy realistas, y sin restar un ápice de crítica al sistema educativo actual, Fernando J. López nos hace adentrarnos en los pasillos de un instituto, penetrar en los despachos y en las aulas, para observar el día a día de estos estudiantes.

Marcos es un estudiante de 1º de Bachillerato, guapo, exitoso, el líder de su clase. Pero también oculta un secreto: su orientación sexual. Miembro de una familia numerosa y muy conservadora, Marcos es presentado desde el principio de la novela (por lo que no estoy haciendo ningún espoiler al relatarlo aquí) como el asesino de Roberto, su padre, y quien ha atacado a su hermano menor con unas tijeras. Este homicidio aparece en prensa, y es conocido por todo el alumnado del "tuto" (como llaman en la novela al instituto), lo que supondrá una gran tragedia para todo el entorno educativo del  Darío... Todos/as se preguntan cómo  Marcos fue capaz de hacerle algo así a su padre y a su hermano, un chico tan "normal". La policía investiga el caso, y lo resuelve fácilmente tras saber que Marcos era homosexual, y su padre no aceptaba su orientación sexual. Como estaba resentido, una tarde de discusión, acabó arrojándole la máquina de escribir (sí, aunque suene arcaico, era esto lo que usaba Marcos para hacer los trabajos de clase después de que su padre lo castigara sin ordenador ni Internet) y acabando así con su vida, e hiriendo a su hermano.

Sin embargo, el narrador de la historia, Santi, un periodista que había estudiado en el Darío tiempo hace tiempo, decide reabrir el caso y conocer más a fondo el porqué de esta actuación de Marcos. Su frustración no puede ser el único desencadenante de tanta violencia, así que irá poco a poco entrevistando a miembros del profesorado, del equipo directivo, a sus compañeros y compañeras de clase, para conocer la otra verdad, para saber de forma más fiel qué pasó por la cabeza de Marcos aquella tarde de domingo para atacar a su padre con un acto de ira de esa magnitud.

La edad de la ira no te puede dejar indiferente. Te hace cuestionarte muchas cosas... y creo que debería ser de obligada lectura en cualquier centro educativo, para que cada uno y cada una de nosotras aprendamos a ponernos en el pellejo de los otros... y huyamos de las ideas maniqueas, de eso de "los buenos y los malos". En ninguna parte, ni dentro del aula ni fuera de él, hay dos bandos claramente diferenciados. Cuando se habla de acoso escolar y de bullying, se debe observar la realidad de los afectados y de los agresores, porque las cosas nunca son sencillas. Y creo que esta novela ayuda a entender qué es lo que pasa entre esas cuatro paredes, durante 6 horas, en un instituto cualquiera de nuestro país... algo que las familias necesitan conocer.

Dejo una entrevista al autor, en la que él mismo nos cuenta esto y mucho más:            

domingo, 26 de febrero de 2017

MEMORIA DE CHICA de Annie Ernaux

Se trata esta de la primera novela de esta autora normanda que leo, y eso que  Annie Ernaux ya tiene a sus espaldas varias obras, todas ellas autobiográficas e intimistas, como: El lugar, La mujer helada, La vergüenza, No he salido de la noche, El acontecimiento o La ocupación.  

Memoria de chica se trata de una novela breve, pero muy intensa, en la que la autora -y protagonista de la trama- da marcha atrás en el tiempo y retrocede al verano de 1958 para recordar todo lo acontecido durante tres meses la Colonia de S, y los años que siguen a este período, clave en su vida.

En ocasiones la historia se narra en primera persona, y en otras pasa a contarnos sus vivencias en tercera persona; su relación con H, el primer hombre con el que tuvo una relación sexual, la forma en que se relaciona con el resto de monitoras de la colonia, la envidia que siente al observar a muchachas tan independientes y seguras de sí mismas como "la rubia", los flirteos y relaciones esporádicas que mantendrá con el resto de chicos de la colonia, su afán por ser considerada una más del grupo, pero verse excluida del mismo. Esta externalización de la narración sirve, precisamente, para analizar lo que allí ocurría de forma objetiva y alejada,  juzgando los hechos de forma externa.

Aquí os dejamos un ejemplo de un fragmento en el que se da salto de persona, y en el que se explica la sensación de congoja de la protagonista, justo después de pasar la noche con H y estar esperando a que este vuelva a su habitación, en vano. Decide ir a la habitación de al lado y preguntarle a otra monitora y compañera suya:

"Ya no sé lo que ha implorado -qué palabras sepultadas desde entonces bajo la vergüenza, quizá que le digan si H está con la rubia-, ni qué negativa desdeñosa se le ha replicado para que dirija a Monique C esta súplica: "¿No somos amigas, entonces?" Y que Monique C le suelte violentamente, con una especie de repulsión: "¿Ah, no! ¿Que yo sepa nunca hemos comido en el mismo plato"

Vuelvo a ver la escena una y otra vez, con aquel horror que no se ha atenuado, el de haber sido tan miserable, una perra que viene a mendigar una caricia y recibe una patada. Pero ese repaso reiterado no consigue acabar con la opacidad de un presente desaparecido desde hace medio siglo, y deja intacta e incomprensible la aversión de la otra chica hacia mí" 

Retomar un hecho que te ha perseguido toda la vida y analizarlo se trata de todo un acto de valentía, la necesidad e catarsis, perdonar ese sentimiento de vergüenza, de marginación sufrido en la colonia de tres meses que pasó en el condado de Orne, en el que sufrirá vejaciones y burlas, y a la que no le dejarán volver, a pesar de que escriba para trabajar como monitora el verano siguiente.

Para recuperar esos recuerdos, y superarlos, la autora se sirve de fotos y cartas, búsquedas de internet, lo que le ayudará a reconocer a esa Annie D, analizarla, comprender su forma de comportarse, verbalizar el momento en el que decide trabajar en esa colonia y dejar a sus padres lejos del autobús que le lleva a la colonia para que nadie pueda verlos,  e incluir todas estas vivencias como una pieza más en el puzle que conforma su vida, sin el que no podría haber llegado a ser la Annie actual. Como la propia autora afirma al final de la novela, citando a Nietzsche: "Tenemos el Arte para no morir de la Verdad". 

Destaco algunos extractos de la novela en las que se aprecia la inocencia de Annie, la necesidad de aprender, aprender de otros cuerpos y otras vivencias, la vergüenza y el miedo que siente de su propia vida y de su propia personalidad, hasta el punto de que llega a mentir sobre el lugar donde estudia, un colegio de monjas, y la menguada autoestima que posee, lo que se une a su procedencia a una clase social baja (sus padres tienen una tienda, y no tienen estudios, nada que ver con el resto de monitores/as de la colonia), lo que le lleva a dejarse hacer, sin cuestionarse qué quiere realmente ella:

"Podría levantarse, encender la luz, dejarle ahí plantado y volver a la fiesta. Hubiera podido. Sé que no se le ocurrió. Es como si hubiera sido demasiado tarde para echarse atrás, como si las cosas debieranseguir su curso. Como si no tuviera derecho a abandonar a ese hombre en el estado que ha provocado ella. No puede imaginarse que no la hubiera escogido -elegido- a ella entre todas las demás. (...) no sabe qué hacer porque no sabe lo que le espera. Él, solo él es el amo. Le lleva un tiempo de ventaja. La obliga a deslizarse hasta la parte inferior de su vientre (...)"

Creo que la autora plasma muy bien los miedos de esta muchacha de 18 años, y provoca en el lector una gran angustia al conocer cómo sus compañeros/as la desprecian, y se burlan de ella y de sus sentimientos de amor hacia H, hasta el punto de poner una de sus cartas en un tablón para que todos puedan leerla.

Copio un extracto del artículo de El País, en el que creo que se explica muy bien cómo es la narrativa de Ernaux:

Ella no tiene un yo determinado, sino varios que pasan de un libro al otro. Construcción de subjetividad en la historia, de un yo que se apoya en un lenguaje frío, en el detalle clínico que muchas de sus lectoras le reprochan, un francés casi quirúrgico. He leído muchas veces los reproches que le hacen sus lectoras por esa frialdad con la que habla de sus padres o de su infancia. O la vergüenza que es un sentimiento recurrente, no cambiar algunos patrones femeninos, estar orgullosa de haber llegado a ser “alguien” en el panorama literario francés. Pero es más complejo que eso, es haber construido su propio modelo de mujer, una historia de mujer con rostro, una suerte de antropología de clase media-baja, o sociología literaria, como ella quisiera llamarla. No es la Memoria de una joven burguesa, es la memoria fragmentada, con destellos brillantes, de una joven rural que ha completado una parte del panorama de la realidad en Francia. Es la exploradora de esa joven rural que se convirtió en Otra, con capacidad de decir cosas tantas veces disimuladas por otras mujeres tras una mueca, un silencio, traicionando sus orígenes. O detrás de la tercera persona, porque ella, Ernaux, busca que la identifiquen en primera persona, a la vista de todo el mundo, con nombre propio. (...)
Es cierto, como ella dice, ninguno de los escritores franceses (ni Sagan, ni Robbe-Grillet, tampoco Duras o Beauvoir) han escrito sobre los supermercados, ni sobre el RER (tren de cercanías), menos han vivido en un pueblo olvidado en los altos de una tienda como la de los padres de Ernaux, pues no, no hay ese registro, como tampoco hay el de una mujer que decidió que ella no solo era escritora sino una memoria viva, que tenía la obligación de escribir como lo hace, con pasión, con impudor, con todo el cuerpo.


miércoles, 31 de agosto de 2016

HISTORIA DE UNA MAESTRA de Josefina Aldecoa

Mi prima Noemí me recomendó esta novela este verano, cuando estábamos sentadas en un banco del pueblo, una noche de verano, mientras mirábamos a los niños jugar en el parque (habíamos salido "a la fresca", como se suele decir). Me lo recomendó porque se habla de que en la época (hablamos de los años treinta en España) a muchas niñas las llamaban "Libertad", precisamente por esa ansia de libertad y de cambio que se respiraba en nuestro país. Y es que mi hija mayor se llama así. Quisimos llamarla de esta forma para hacer un pequeño homenaje a todas aquellas que se llamaban así, pero que con la Dictadura franquista, pasaron a ser "Carmen" o "María"... y me gustó leer en la novela esta pequeña curiosidad.

Se trata de una novela muy interesante y amena, fácil de leer, por su prosa clara y limpia, y esclarecedora para entender el periodo de la Segunda República Española,  las elecciones de 1933 y la Revolución de 1934. Se trata de el primer libro de una trilogía que narra las memorias de la abuela y madre de la autora, todas ellas maestras en colegios rurales. A Historia de una maestra le siguen: Mujeres de negro y La fuerza del destino.




Josefina Aldecoa era la mujer de Ignacio Aldecoa, también escritor, y bastante más conocido que ella. De él tomó el apellido para lanzar su carrera literaria. Según leo en el blog "El lector de sinopsis":

"Además de escritora fue pedagoga y fundó un colegio en Madrid que seguía los ideales basados en la Institución Libre de Enseñanza, ya iniciados por su abuela y madre. Estos ideales surgieron a mediados del siglo XX con la intención de renovar la Educación que imperaba en España. Josefina, además entró en contacto con todos los escritores de la década de los 50 como: Carmen Martín Gaite, Rafael Sánchez Ferlosio, Alfonso Sastre y con el propio Ignacio Aldecoa, con el que se casó".

Esta novela habla de la historia de Gabriela, una joven muchacha, desde que finaliza la carrera de Magisterio, en los años veinte, y de cómo ejerce de maestra en varios lugares: en pueblos pequeños de Tierra de Campos, en Guinea Ecuatorial, hasta acabar en un pueblo minero del norte de León.


La novela queda presentada en tres partes:

1) " El comienzo del sueño"; Gabriela termina sus estudios y en 1928, tras las oposiciones, y después de recorrer dos pueblos remotos, en los que ejerce de maestra durante unos meses, decide viajar a Guinea Ecuatorial, descubriendo allí un mundo nuevo y teniendo que trabajar en unas circunstancias tan duras que la hacen regresar enferma.

2) "El sueño"; Ya casada con Ezequiel y embarazada, se trasladan a un nuevo pueblecito a ejercer donde comenzarán una nueva vida y en donde también nacerá su hija Juana. Describen muy bien cómo funcionaban las misiones pedagógicas, trayendo a los pueblos más inaccesibles cultura, y cómo eran recibidas por las gentes del lugar -al principio con desconfianza, hasta que descubrían la magia del cine, el sonido del gramófono con música de todo tipo, o la lectura de obras de teatro u otro tipo de literatura-

3) "El final del sueño"; La familia deberá trasladarse de nuevo aun pueblo minero al norte de Leóni, dedicado al carbón, donde se reflejan las revueltas mineras y la Revolución de Asturias de 1934. En este pueblo, cuyo alcalde es republicano, establecen una escuela abierta y aprovechan incluso para dar clase a los adultos. 
Las conversaciones que tienen entre Ezequiel, su marido, con el alcade del pueblo, y con los otros dos maestros de la zona de los mineros, Domingo e Inés, es muy interesante. Cómo desean cambiar la sociedad, acabar con la ignorancia y la pobreza que asola los pueblos españoles, y cómo desearían que fuera la gente la que pidiera un cambio, el cambio que pretende traer la República, poco a poco. A través de la escuela y la lectura pretendían que la gente creara un pensamiento crítico, pero como el propio Ezequiel declara, no hay tanto tiempo... es necesario un cambio inmediato.

Ezequiel estará completamente inmerso en las revueltas, mientras que Gabriela, la protagonista, mantendrá su papel de maestra y madre, y se mantendrá un poco al margen de esa revolución, algo que solía -y suele- ocurrir... ¿Es posible compaginar la revolución con los cuidados?

Recomendable lectura para el alumnado de 4º de ESO y 2º de Bachillerato, para aproximarse a través de la literatura, a la historia de España en el siglo XX, y también para conocer a una escritora de la década de los 50.

domingo, 31 de julio de 2016

TEA-ROOMS de Luisa Carnés

Matilde ha comenzado a trabajar en una confitería-cafetería. Una tea-room. Le pagan bastante mal, tiene jornadas laborales infernales, le cambian el turno y le hacen chanchullos con las vacaciones y no es realmente feliz, pero ahí está, a pie de mostrador cada día. Como le dice una compañera, no se pueden quejar, que tal y como están las cosas mejor dar gracias por tener trabajo. Mientras no acabe la crisis…

La historia de Matilde puede parecer de lo más habitual y puede parecer la que posiblemente protagonice cualquier dependienta de cualquier cafetería de cualquier ciudad española y, sin embargo, no lo es, o no lo es exactamente. Porque sí, Matilde es una dependienta de una confitería de una ciudad española, Madrid, pero lo es en pleno 1933. Matilde es uno de los personajes de Tea Rooms: Mujeres obreras, una de las novelas de Luisa Carnés, olvidada escritora de la Generación del 27, que ahora ha recuperado la editorial Hoja de Lata. (Extracto copiado de: http://www.hojadelata.net/recuperando-una-fascinante-novela-sobre-mujeres-en-la-republica/)



De la mano de Matilde descubriremos el cuartucho inmundo en que deben cambiar su ropa de calle por la bata de trabajo, el control exhaustivo al que son sometidas por la encargada, a los visitantes del salón de té. Parejas surgidas de amores adúlteros, actores que se reúnen a la salida de la actuación, repartidores que tratan de echar el anzuelo a las dependientas. 

Porque además de a Matilde, conoceremos a otras mujeres y con cada una de ellas repasaremos las dificultades de ser mujer en la España de aquellos años. A la que tiene una relación con un hombre casado, a la viuda que debe ocultar su situación para poder ser contratada, a la que es la única que lleva un sueldo a una casa plagada de gente a la que alimentar, a la que roba una peseta de la caja siempre que encuentra ocasión, a la que verá cómo sus caderas se ensanchan y su cuerpo se transforma tras un embarazo no deseado. 

Luisa Carnés es la mejor escritora de la Generación del 27, en palabras de David Becerra, y por ello forma parte de las Sinsombrero. 

Como explican en un artículo del Periódico El Diagonal:  Luisa Carnés nació en 1905 en Madrid en el seno de una familia muy humilde, Carnés dejó la escuela a los once años para ponerse a trabajar en un taller de sombrerería. Después sirvió en un salón de té, donde sin duda acumuló experiencias que plasmaría en Tea rooms, su segunda novela tras Natacha (1930). En 1928 había debutado con Peregri­nos de calvario, una recopilación de tres relatos cortos. La precocidad y el ser prácticamente autodidacta son dos de los rasgos de su carrera. El compromiso sería el tercero. (...) 

Poco después de la aparición de Tea rooms, Carnés comenzó a colaborar en distintas publicaciones como la revista Estampa y el periódico Ahora. También se acercó políticamente al Partido Comu­nista y, tras el golpe de Estado del 18 de julio de 1936, colaboró con Mundo Obrero y Frente Rojo. En mayo de 1939 tomó un barco en Francia con destino a Méjico, de donde nunca regresaría y donde siguió publicando relatos y novelas. En 1964 falleció en un accidente de tráfico.

Luisa Carnés debería estar integrada en el currículum de Bachillerato, al mismo nivel del resto de escritores de la Generación del 27 . Por tanto, recomiendo esta novela para 4º de ESO y 2º de Bachillerato, cuando estudiamos la literatura de comienzos de siglo XX, y siempre dejamos de lado a las mujeres escritoras, que tanto han aportado a nuestras letras y a nuestra historia.

viernes, 17 de junio de 2016

EL LUSTRE DE LA PERLA de Sarah Waters

No quiero hacer spoiler con esta reseña, pero simplemente quiero agradecer a Sarh Waters que le haya dado un final feliz. Sí. Nancy, la protagonista de "El lustre de la perla" (o "Tipping the Velvet", su título original) se lo merecía. A pesar de que me encanta que las historias se ajusten a la realidad,  que las autoras sean capaces de plasmar el sufrimiento humano, las penurias, con la fidelidad con la que lo hace la autora británica Waters, creo que también las protagonistas de las historias merecen que, a veces, las historias acaben bien.

Nancy Astley es una muchacha joven, que trabaja en la ostrería de su familia, en la ciudad de Whistable. Le encanta asistir a music-halls, y de hecho es este el gran divertimento semanal que tiene: acudir junto a su hermana Alice al music-hall de Canterbury dsepués de su jornada laboral limpiendo y abriendo ostras. Las descripciones sobre las actuaciones musicales y el ambiente de los music-hall de finales del siglo XIX son fascinantes; el calor del teatro, el comportamiento de los y las asistentes, aplaudiendo o abucheando a los artistas, las zonas en las que cada persona se sentaba para ver el espectáculo (el gallinero, los palcos), los olores, el bullicio... La autora consigue recrear el ambiente finisecular en estos espacios.



Será aquí donde conozca a Kitty Butler, su musa, su adorada artista, su gran amor. Kitty tiene un espectáculo en el que aparece vestida de hombre, con el pelo corto y una rosa en el ojal. Nancy queda prendada de ella y de su espectáculo, un juego insinuante de los roles de hombre y de mujer (algo que, según explican más adelante, era bastante común en los escenarios londinenses de la época). Asiste continuamente al Teatro Canterbury para verla una y otra vez, hasta que consigue entablar amistad con ella, y finalmente la acompañará a Londres, a comenzar una vida artística a dúo.

Este será el comienzo de una historia de aventuras y desventuras. Nancy Rey -así será conocida en las tablas a partir de este momento- pasará de ser una estrella de los escenarios junto con Kitty Butler, con la que además vivirá una historia amorosa muy pasional,  a verse deambulando por las calles de la capital británica, ganándose la vida como chapero, como "mantenida" de la ricachona Diana en su gran mansión, obedeciendo todos sus deseos sexuales, o finalmente como niñera y ayudante en una casa de dos hermanos socialistas y sindicalistas en Quilter Street.

La capacidad de actuación y de meterse en el rol de otra persona será leitmotiv de la trama; Nancy pasa de hacer un espectáculo vestida de hombre en los teatros del West End, a travestirse con un uniforme de la Guardia Real y actuar ante hombres, vestirse como le pide Diana para que actúe frente a su grupo de amigas sáficas, o fingiéndose otra persona que realmente no es con Florence y Ralph. Poco a poco irá desenmascarándose, siendo cada vez más ella, hasta encontrar finalmente la paz interior. Precisamente, el último encuentro con Kitty en el Parque Victoria servirá como catarsis, como punto de inflexión, para dejar claro qué es lo que quiere, y abandonar el fingimiento, el aparentar.

Y lo más curioso de la trama es que las mujeres con las que ha convivido Nancy aparecerán en el Parque Victoria, durante un congreso político en 1895, representanto distintos estratos dentro del movimiento feminista. Diana aparecerá como una de las sufragistas,  burguesa y clasista, pero feminista y colaboradora de la revista feminina "Shafts", que defendía el voto para la mujer, igualdad de oportunidades y de derechos. Diana representará justo lo contrario que Florentine, feminista y socialista, partidaria de la igualdad de género y de clase. También vemos que pasará por allí Zena, antigua sirvienta de Diana, quien también se muestra interesada por ese gran evento, ese gran congreso del que tanto se ha estado hablando en Londres, e incluso la propia Kitty.

Quiero destacar algunos extractos especialmente llamativos e interesantes en la novela:
El tema de la estética, de la necesidad de vestir con pantalón, de cortarse el pelo, de la apariencia que se tiene, y de los problemas que esto podría conllevar a la protagonista de la trama, será un tema recurrido y clave en la obra:

"La verdad es que estaba hecha una facha desde que me fui de St John's Wood, y ahora, con un vestido estampado, me había convertido en un adefesio. Había comprado el tipo de ropa que usaba en Whistable y con Kitty, y me pareció recordar que en aquella época me consideraban una chica guapetona. Pero era como si el hecho de haberme travestido de hombre me hubiera incapacitado para la feminidad, como por arte de magia y para siempre; como si la mandíbula se me hubiera puesto más firme, las cejas más gruesas, las caderas más finas y las manos enormes para adaptarme a las ropas que Diana me había puesto. El ojo morado no tardó en curarse, pero la pelea con el libro de Dickie me había dejado una cicatriz en la mejilla -todavía la tengo- que, combinada con la nueva firmeza de mis hombros y muslos, adquirida a fuerza de acarrear cubos y blanquear escalones, me daba un cierto sello de rudeza"

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Estando en un bar "sáfico" en Londre, Florence y Nance hablan de las "marimachos" y de las convenciones sociales que se dan dentro del propio ambiente lésbico. Nance está muy sorprendida de ver mujeres vestidas de hombres, y pregunta si "viven así" -a pesar de que ella misma se ha travestido de hombre durante unos años-, y se queda muy sorprendida de que haya ciertas normas, ciertas convenciones establecidas, que desconocía. Posteriormente se explica el título de la novela:

"- Lustrar la perla: ¿Qué quiere decir eso? Suena como a jerga de teatro.
Florence se sonrojó. 
- Podrías intentarlo en un teatro- dijo- pero creo que el director de escena te expulsaría del escenario...
Yo aún conservaba mi expresión interrogante cuando ella abrió los labios y me enseñó la punta de la lengua mientras lanzaba una mirada muy rápida a mi regazo. Nunca le había visto hacer una cosa así, y me produjo a la vez una conmoción y una excitación tremendas. Fue como si realmente me hubiera hundido los labios entre los muslos: noté que se me humedecían las bragas y que las mejillas se me ponían rojas como un tomate, y para ocultar mi confusión tuve que mirar a otro lado"

Se trata de una obra muy interesante para trabajar el tema del lesbianismo y del respeto a cualquier tipo de orientación sexual. Describe muy bien el mundo lésbico de la sociedad de la sociedad londinense finisecular, una parte de la historia que ha sido bastante silenciada en literatura, o en historia. Lo cierto es que sorprende leer ciertos extractos, como cuando describe la casa de Diana y descubre que ya existían consoladores, y vestimenta para realizar juegos eróticos, al igual que llama la atención el conocer las costumbres de los hombres para buscar a chaperos con los que satisfacer sus necesidades sexuales. Contiene escenas muy eróticas, narradas de forma explícita, por lo que no recomendaría esta novela a los y las estudiantes, en todo caso al alumnado de 2º de Bachillerato o de Ciclos Superiores. Pero creo que sí es interesante su lectura para ayudar a abrir las mentes, y a reconocer que "no hay nada nuevo bajo el sol", que mucho de lo que se habla ahora mismo en nuestra sociedad como un escándalo, ya existía hace tiempo, y se veía bastante normalizado. 

domingo, 22 de mayo de 2016

MADRE E HIJA de Jenn Díaz

Escuché hablar de Jenn Díaz a través de eldiario.es; decían que era la nueva Carmen Martín Gaite de la literatura española, y que con solo veintiocho años, ya sacaba a la luz su quinta novela... (esto me hizo pensar, porque yo he cumplido los treinta y cuatro, y me conformo con ser una buena lectora de novelas, de momento. Y de encontrar tiempo para leer todo lo que me gustaría. Glup)

Posteriormente, tras acabarme la novela Madre e hija, voy buscando artículos sobre esta novelista catalana, y descubro que se la ha etiquetado como autora de "novela rural", en la línea de de Luis Mateo Díez, Llamazares o Jesús Carrasco.


Para mí, Madre e hija se trata de una novela íntima, que sabe profundizar en la cotidianeidad de cuatro mujeres muy diferentes entre sí, cuestionadas por el qué dirán y por las presiones sociales, lo que les impide, en algunos casos (como el de Dolores, el que más me ha llegado y el que  más me ha dolido) hacer lo que realmente quieren. Dolores cuida de Blanca, hija de Enrique, después de que este haya quedado viudo con una hija muy pequeña. Dolores es soltera, ha vivido siempre en el domicilio de su hermano Ángel, con la familia de este, y con enfrentamientos con su cuñada Gloria, con la que tiene una relación amor-odio. Por un lado, le repugna el comportamiento que Gloria ha mostrado hacia ella todo ese tiempo, incluso llegó a echarla de casa cuando nació su primera hija, evitando cualquier competición entre ambas, y dejando claro que su hija era solo suya. Pero a pesar de todo esto, será la opinión de Gloria la que más cuente a la hora de  que Dolores dé un paso más y se case con Enrique. Enrique es más joven que ella, y ¿cómo va a estar él con una "vieja"? "Acabará enviudado de su segunda esposa, y Blanca sin madre por segunda vez". Esta obsesión le perseguirá continuamente, el qué dirán las vecinas al saber que vive con Enrique y con Blanca, y todo eso está por encima de sus propios sentimientos.

Por otro lado, vemos a Gloria, una mujer fuerte, que lo ha tenido todo, la familia que quería y dos hijas (que son las que de verdad se quedan y te cuidan cuando te haces mayor),  pero la muerte de su esposo supondrá un golpe tan fuerte que acabará sola en su casa con jardín, sin ganas ni para levantarse de la cama, y cuidada por su hija Natalia, a la que desprecia por la relación que esta ha mantenido durante años con un hombre casado, con Mateo, al que amaba con locura. Precisamente, la relación entre Natalia y Mateo es la más real de toda la novela, la más sentida, pero es extramatrimonial. Por eso no será aceptada ni por Gloria ni por su hermana Ángela, ambas la despreciarán por haber mantenido esta relación tantos años. La familia de Mateo es conocedora de la existencia de Natalia, y saben que ella es realmente el amor de Mateo, pero aún así sigue conviviendo con su mujer Érica. Todos los viernes Natalia y Mateo quedaban para comer, Mateo no faltaría a esta cita hasta que enfermó y ya no podía moverse de la cama.

A lo largo de la novela, se dan distintos modos de concebir el amor y la forma de vivir, y a la vez, se respira una absoluta incomprensión entre las formas en las que unas y otras llevan adelante sus vidas, hay una falta de sororidad entre las cuatro mujeres. Natalia y su hermana Ángela apenas se hablan, y si lo hacen tan solo es para echarse en cara el comportamiento de cada una...  Lo gracioso del caso es que Ángel (marido, padre y hermano de cada una de ellas) es el que sirve de unión, de lazo, para narrar la historia. El único vínculo entre ellas es este personaje, y eso me resulta muy triste...

Mi forma de interpretar la novela es como un grito desesperado al feminismo, a la necesidad de unirnos y respetarnos entre nosotras,  y hay  multitud de extractos en la novela que señalan claramente lo que "está establecido" en nuestra sociedad, y lo difícil que resulta escapar de ello.

Señalo a continuación algunos de ellos:

"Natalia ya no está preocupada por no querer a su madre como debería hacerlo una hija, y hace más tiempo todavía que no se enfada con sus impertinencias, una madre es una madre".

"La tía debía de tener unos treinta años. Decía que llevaba meses sin menstruar y estaba muy nerviosa; a todas las mujeres les ocurre alguna vez, pero no a las que, como la tía, no conocen varón. Natalia no lo acababa de entender, porque tendría que darle lo mismo, aunque quizá era una enfermedad, nunca se sabe con estas cosas(...) La tía insistió que estaba embarazada, para sorpresa de su sobrina, porque ya me dirás tú cómo podía quedarse embarazada, esta clase de milagros solo pasa en los libros, pero la tía decía que sí, que sentía una criatura en el vientre y que no sabía cómo decirlo". 

"Sigue decepcionada con Natalia, todo empezó con eso, con la decepción que una madre siente por su hija, y si tiene derecho o no, y Natalia cree que no, que una madre menos que nadie debe juzgar a su hija, y tampoco sentirse decepcionada - ¿por qué una madre tendría que esperar algo de una hija?"

En resumen, lo que logra Jenn Díaz en esta novela es elevar a categoría de gran literatura lo más doméstico y vulgar, como ella misma afirma que desea hacer, siguiendo el ejemplo de Natalia Ginzburg.

Recomiendo esta novela para el alumnado de 1º o 2º de Bachillerato; puede ser interesante para relacionar con autoras como Carmen Martín Gaite o  Ana María Matute. Como ella misma dice: "Con Carmen Martín Gaite, Ana María Matute, Mercè Rodoreda y Natalia Ginzburg me iría al fin del mundo". Son su particular póquer de damas. Sus referentes. Las narradoras que lee y relee con pasión y las que conectan con sus propios conflictos y la manera de enfrentarse a ellos. A estos cuatro nombres hay que añadir Miguel Delibes y la brasileña Clarice Lispector. "No sigo su modelo de escritura, no podría; pero esta autora me ayuda a reflexionar, a sacar conclusiones y a producir belleza de la nada".