domingo, 5 de noviembre de 2017

El reino de las Tres Lunas de FERNANDO J. LÓPEZ

Hace ya meses que sigo por facebook a este escritor, Fernando J. López, autor de, entre otros, La Edad de la ira, libro del que ya hice una reseña, o Cuando todo era fácil, su última novela, que tengo muchas ganas de leer -ya está encargado en la librería, así que imagino que será la próxima reseña que haga-. He de decir que, a pesar de haber leído entrevistas y artículos de este autor, aún no sé lo que quiere decir esa J. después del nombre.

El reino de las Tres Lunas es una novelita sencilla, tierna y muy completa, ideal para niños y niñas de 12 o 13 años. Malkiel es un joven quinceañero que, a punto de celebrar su dieciséis cumpleaños  --fecha en la que se convertirá en heredero del trono del reino de las Tres Lunas- decide salir a conocer la tierra que le rodea, y desvelar algunos enigmas que le rondan la cabeza desde hace años, entre otros el motivo de la muerte de su madre en el acantilado. El rey Olav no quiere que su hijo haga este viaje previo a su cumpleaños y, aconsejado por el inquisidor Alcestes, le prohibirá que cabalgue en busca de esas respuestas... Pero Malkiel es un joven testarudo que hará caso omiso a la prohibición de su padre.

Tenemos una clara figura del protagonista, Malkiel, su consejero fiel, el árabe Samir, los antagonistas (el inquisidor Alcestes y su esbirro Larson) y las ayudantes del protagonista, Estrella y Laura, con las que Malkiel realizará su viaje -accidentalmente, pero le acompañarán buena parte de la travesía- y gracias a las cuales conseguirá alcanzar los objetivos por los que comenzó su viaje. Todo esto nos evoca  las novelas bizantinas, o novelas de viajes.

Es una trama sencilla y bastante previsible, pero que nos ayuda a entender la forma de las historias medievales, los personajes tipo y la presencia de elementos mágicos, en este caso las flautas y el laúd, claves para que el protagonista consiga su objetivo. Pero en El reino de las Tres Lunas se da una vuelta de tuerca, se alaban las cualidades de Samir y de los sabios árabes en nuestra cultura, se valora la multiculturalidad vivida en Hispania en la Edad Media con los Traductores de Toledo y la amalgama de sabios cristianos, árabes y judíos, y además se ensalza el valor y la figura de las mujeres en plena Edad Medieval. Estrella y Laura aparecerán como personajes activos, con un pasado y una causa por la que actuar -no simplemente como figuras tipo que ser rescatadas por el caballero de turno.-

Creo que el autor ha sido valiente y atrevido al introducir estos elementos, y me parece una novela muy didáctica en todos los sentidos; además de explicar quiénes eran los juglares, la importancia de los cantares de gesta y los romanceros en la época, transmite valores como el poder de la palabra y la música contra la guerra y la traición.


domingo, 1 de octubre de 2017

LA TIERRA DE LAS PAPAS de Paloma Bordons

"María, ¿qué te parecería si nos fuésemos a vivir un tiempo al extranjero? (...) Vamos a ir a Bolivia"
Y a María se le cae su mundo a los pies; su colegio, su amiga Bea, sus amigos... en resumen, su Madrid queda atrás, detrás de un océano enorme, detrás del monte Illimani. Y se instala junto a Tijeras, su padre, en la ciudad de La Paz.

Así comienza la historia, que nos narra una joven de 16 años en primera persona. María nos cuenta sus vivencias en la ciudad de La Paz, donde vive en un 22º piso del altiplano, desde el que observa las casitas de El Alto cada noche, a lo que llama "el Belén", casas que, al atardecer, encienden unas pálidas lucecitas que se van a lo lejos. En esta zona de la ciudad, conocida como El Alto porque es la zona más elevada de la localidad, vive la población más pobre de La Paz, indígenas la mayoría, entre las que se encuentra Casilda. Casilda es la "chola" que ayuda en casa a Tijeras y a María, y de la que se hará poco a poco amiga. Casilda le enseña cómo cocinar "sajta", cómo manejarse por las calles de La Paz cogiendo el trufi (el autobús) y haciéndose respetar entre el tráfico caótico, y en el mercado le enseñará la inmensa variedad de patatas que existe: el chuño, la tunta, o la imilla, entre otras. Junto a Casilda va al cementerio, y reza a Omar, el primo pequeño de la cholita el 1 de noviembre, conociendo así las costumbres funerarias de Bolivia:

" El resiri se acercó a una especie de altar hecho sobre cajas de fruta, adornado con velas, flores, papeles de colores y una tarjeta postal de un paisaje nevado (...) En el centro del altar había un pan con forma de cruz, y alrededor otros que imitaban animales, muñecas, escaleras, y no sé cuántas cosas más. También había platos de arroz con leche y de un guiso amarillento, y un botellón de coca-cola. Ese era el festín que habían preparado para el alma del niño muerto.
- ¿Por quién he de rezar? - preguntó el resiri.
- Por el alma bendita del niño Omar Mamani, tatitu -respondió la tía de Casilda.

El viejo soltó entre dientes un batiburrillo en castellano, aimara y latín del que solo entendí el "amén" del final. Seguro que "arriba" hizo falta la ayuda de toda la corte celestial para interpretar aquella oración". (...)
Al rato llegó otro resiri , rezó y comió. Luego llegó otro, rezó y comió... Y así hasta que entre los resiris y los invitados a la fiesta acabaron con la comida del altar."




Además, María se da cuenta de los prejuicios que tenemos, la superioridad que los occidentales sentimos frente a los indígenas y aimaras, y poco a poco se va sintiendo más cercana de la Pachamama, a la que tanto respetan los bolivianos.

La historia es contada a través de la mirada de María, pero de vez en cuando la voz de Casilda también se dejará escuchar en primera persona, y se mezclarán las cartas que la protagonista envía a su amiga Bea contando "lo mal que le van las cosas, y lo poco que le gusta este país".

Con una narrativa sencilla, ágil y con pequeñas pinceladas de humor unidas a la crítica, Palomo Bordons nos aproxima la cultura boliviana, haciéndonos entender lo diversa que es la cultura e historia hispanoamericana. Creo que es un libro muy interesante para conocer léxico aimara, despertar el interés por conocer otros países y otras culturas, y abrir un poco nuestra mente.

sábado, 29 de julio de 2017

Tenemos que hablar de Kevin, de LIONEL SHRIVER



Tenemos que hablar de Kevin es una estremecedora novela de la autora estadounidense Lionel Shriver que reflexiona sobre la maldad humana, reflexiona sobre qué puede llevar a un adolescente de dieciséis años, como es Kevin, a coger una ballesta y disparar flechas contra nueve compañeros de clase hasta acabar con sus vidas. A través de las seiscientas páginas de esta novela la autora se cuestiona cuánto hay de natural en el ser humano, y cuánto es aprendido tanto de nuestra familia como de nuestro entorno.

Se trata de una novela epistolar, narrada en segunda persona. Eva, la autora de todas las cartas, escribe a su ex-marido Franklin cartas casi diariamente, contándole los dieciséis años de crianza de su hijo Kevin y todo lo que sintió y experimentó mientras lo criaba, pero también el periodo previo a su nacimiento. Estas cartas son escritas desde noviembre de 2000 hasta abril de 2001.

Eva es una mujer de cuarenta y tantos años, satisfecha con su vida y con los éxitos logrados, autora de la guía de viajes AWAP (A Wing and a Prayer) que vive cómodamente junto a su marido, fotógrafo e iluminador, republicano y conservador aunque bastante permisivo en la educación que le da a su hijo. Pese a llevar una vida placentera y feliz, deciden tener un hijo en plena madurez, ya cuando ella tiene casi cuarenta años. Y nace Kevin.Kevin será un bebé difícil, que llora continuamente y que no le inspira a su madre ninguna ternura –hasta el punto de sentirse incómoda porque no afloran en ella los sentimientos de madre que todo el mundo espera que tenga-. Parece que todo lo que hace el niño esconde una mala intención, y la mirada de la criatura es enigmática, y nunca parece estar feliz. Decide pedirse una excedencia y dejar de trabajar durante unos años, esperando que la relación con su hijo vaya mejorando, pero todo ocurre en vano, y su relación es más gélida si cabe. Cada vez que expresa a su marido sus dudas, y le cuenta anécdotas que no entiende de su hijo (al que no querrá ninguna de las niñeras, por lo que se ven obligados a cambiar de canguro cada poco tiempo) Franklin considera que el problema lo tiene ella por su falta de instinto maternal, porque es una mujer que solo piensa en su trabajo y con falta de empatía.

Es bastante interesante leer los enfrentamientos que se dan en la pareja en torno a la educación que le dan a su hijo, cuánto hay que permitirle hacer y dónde fijar los límites.
Precisamente por la inseguridad que le provoca el verse tan alejada de su hijo, y comprobar que su experiencia como madre no se parece en nada a lo que le habían contado, decide quedarse embarazada por segunda vez, aunque Franklin no está de acuerdo con esta decisión, y esta vez nace una niña lindísima, la antítesis de Kevin, que siempre quiere complacer a la gente que la rodea, y cuya inocencia y bondad es enorme, hasta el punto de que se fía de todo lo que le propone su hermano –lo que provocará más de un problema.-


Eva se plantea a lo largo de las cartas si el hecho de que Kevin haya acabando matando a nueve de sus compañeros de clase, además de a otras dos víctimas, en su instituto (hecho que se desvela al comienzo de la novela, no penséis que estoy destripándoos la trama) se debe al tipo de educación que ha recibido, y precisamente después de sus visitas al centro de menores donde se encuentra, no deja de sentirse culpable. Ella ha sido cómplice de ese asesinato masivo en Gladstone, uno más en EEUU, del que hablan en los medios de comunicación sin parar y que crean una figura pública y popular: por fin hablan de Kevin en los medios, ya no es un mero espectador, ahora se ha convertido en el protagonista.

Es una novela impactante, sobrecogedora, que nos acerca la realidad de la sociedad estadounidense, con el uso de las armas en la población, incluyendo a los adolescentes, y los crímenes que han pasado a la historia, como el de Columbine. ¿Qué pasa por la mente de un adolescente para llegar a cometer un crimen de estas características? 

Creo que es una novela interesante para el alumnado a partir de 4º de ESO, y puede ser interesante para abordar el tema del acoso escolar, y el uso de la violencia en el aula.


miércoles, 5 de abril de 2017

LA EDAD DE LA IRA de Fernando J. López



¿Son los adolescentes de hoy en día tan diferentes a los/as de antes? ¿Qué estamos haciendo mal  para que haya tanto abandono escolar, tantos casos de bullying y de violencia entre jóvenes?

Esta novela, La edad de la ira, no nos aporta respuestas claras, ni siquiera al concluir la trama sabemos con seguridad quién ha sido el autor del asesinato de Álvaro (asunto que será el leitmotiv de la obra), pero sí plantea muchas dudas que nos hacen reflexionar sobre varias cuestiones: la educación, la actitud de cada una/o ante los problemas, y en concreto qué papel juegan cada uno de los personajes en el microcosmos que supone el IES Rubén Darío, que viene a simbolizar cualquier centro educativo. Con descripciones muy realistas, y sin restar un ápice de crítica al sistema educativo actual, Fernando J. López nos hace adentrarnos en los pasillos de un instituto, penetrar en los despachos y en las aulas, para observar el día a día de estos estudiantes.

Marcos es un estudiante de 1º de Bachillerato, guapo, exitoso, el líder de su clase. Pero también oculta un secreto: su orientación sexual. Miembro de una familia numerosa y muy conservadora, Marcos es presentado desde el principio de la novela (por lo que no estoy haciendo ningún espoiler al relatarlo aquí) como el asesino de Roberto, su padre, y quien ha atacado a su hermano menor con unas tijeras. Este homicidio aparece en prensa, y es conocido por todo el alumnado del "tuto" (como llaman en la novela al instituto), lo que supondrá una gran tragedia para todo el entorno educativo del  Darío... Todos/as se preguntan cómo  Marcos fue capaz de hacerle algo así a su padre y a su hermano, un chico tan "normal". La policía investiga el caso, y lo resuelve fácilmente tras saber que Marcos era homosexual, y su padre no aceptaba su orientación sexual. Como estaba resentido, una tarde de discusión, acabó arrojándole la máquina de escribir (sí, aunque suene arcaico, era esto lo que usaba Marcos para hacer los trabajos de clase después de que su padre lo castigara sin ordenador ni Internet) y acabando así con su vida, e hiriendo a su hermano.

Sin embargo, el narrador de la historia, Santi, un periodista que había estudiado en el Darío tiempo hace tiempo, decide reabrir el caso y conocer más a fondo el porqué de esta actuación de Marcos. Su frustración no puede ser el único desencadenante de tanta violencia, así que irá poco a poco entrevistando a miembros del profesorado, del equipo directivo, a sus compañeros y compañeras de clase, para conocer la otra verdad, para saber de forma más fiel qué pasó por la cabeza de Marcos aquella tarde de domingo para atacar a su padre con un acto de ira de esa magnitud.

La edad de la ira no te puede dejar indiferente. Te hace cuestionarte muchas cosas... y creo que debería ser de obligada lectura en cualquier centro educativo, para que cada uno y cada una de nosotras aprendamos a ponernos en el pellejo de los otros... y huyamos de las ideas maniqueas, de eso de "los buenos y los malos". En ninguna parte, ni dentro del aula ni fuera de él, hay dos bandos claramente diferenciados. Cuando se habla de acoso escolar y de bullying, se debe observar la realidad de los afectados y de los agresores, porque las cosas nunca son sencillas. Y creo que esta novela ayuda a entender qué es lo que pasa entre esas cuatro paredes, durante 6 horas, en un instituto cualquiera de nuestro país... algo que las familias necesitan conocer.

Dejo una entrevista al autor, en la que él mismo nos cuenta esto y mucho más:            

domingo, 26 de febrero de 2017

MEMORIA DE CHICA de Annie Ernaux

Se trata esta de la primera novela de esta autora normanda que leo, y eso que  Annie Ernaux ya tiene a sus espaldas varias obras, todas ellas autobiográficas e intimistas, como: El lugar, La mujer helada, La vergüenza, No he salido de la noche, El acontecimiento o La ocupación.  

Memoria de chica se trata de una novela breve, pero muy intensa, en la que la autora -y protagonista de la trama- da marcha atrás en el tiempo y retrocede al verano de 1958 para recordar todo lo acontecido durante tres meses la Colonia de S, y los años que siguen a este período, clave en su vida.

En ocasiones la historia se narra en primera persona, y en otras pasa a contarnos sus vivencias en tercera persona; su relación con H, el primer hombre con el que tuvo una relación sexual, la forma en que se relaciona con el resto de monitoras de la colonia, la envidia que siente al observar a muchachas tan independientes y seguras de sí mismas como "la rubia", los flirteos y relaciones esporádicas que mantendrá con el resto de chicos de la colonia, su afán por ser considerada una más del grupo, pero verse excluida del mismo. Esta externalización de la narración sirve, precisamente, para analizar lo que allí ocurría de forma objetiva y alejada,  juzgando los hechos de forma externa.

Aquí os dejamos un ejemplo de un fragmento en el que se da salto de persona, y en el que se explica la sensación de congoja de la protagonista, justo después de pasar la noche con H y estar esperando a que este vuelva a su habitación, en vano. Decide ir a la habitación de al lado y preguntarle a otra monitora y compañera suya:

"Ya no sé lo que ha implorado -qué palabras sepultadas desde entonces bajo la vergüenza, quizá que le digan si H está con la rubia-, ni qué negativa desdeñosa se le ha replicado para que dirija a Monique C esta súplica: "¿No somos amigas, entonces?" Y que Monique C le suelte violentamente, con una especie de repulsión: "¿Ah, no! ¿Que yo sepa nunca hemos comido en el mismo plato"

Vuelvo a ver la escena una y otra vez, con aquel horror que no se ha atenuado, el de haber sido tan miserable, una perra que viene a mendigar una caricia y recibe una patada. Pero ese repaso reiterado no consigue acabar con la opacidad de un presente desaparecido desde hace medio siglo, y deja intacta e incomprensible la aversión de la otra chica hacia mí" 

Retomar un hecho que te ha perseguido toda la vida y analizarlo se trata de todo un acto de valentía, la necesidad e catarsis, perdonar ese sentimiento de vergüenza, de marginación sufrido en la colonia de tres meses que pasó en el condado de Orne, en el que sufrirá vejaciones y burlas, y a la que no le dejarán volver, a pesar de que escriba para trabajar como monitora el verano siguiente.

Para recuperar esos recuerdos, y superarlos, la autora se sirve de fotos y cartas, búsquedas de internet, lo que le ayudará a reconocer a esa Annie D, analizarla, comprender su forma de comportarse, verbalizar el momento en el que decide trabajar en esa colonia y dejar a sus padres lejos del autobús que le lleva a la colonia para que nadie pueda verlos,  e incluir todas estas vivencias como una pieza más en el puzle que conforma su vida, sin el que no podría haber llegado a ser la Annie actual. Como la propia autora afirma al final de la novela, citando a Nietzsche: "Tenemos el Arte para no morir de la Verdad". 

Destaco algunos extractos de la novela en las que se aprecia la inocencia de Annie, la necesidad de aprender, aprender de otros cuerpos y otras vivencias, la vergüenza y el miedo que siente de su propia vida y de su propia personalidad, hasta el punto de que llega a mentir sobre el lugar donde estudia, un colegio de monjas, y la menguada autoestima que posee, lo que se une a su procedencia a una clase social baja (sus padres tienen una tienda, y no tienen estudios, nada que ver con el resto de monitores/as de la colonia), lo que le lleva a dejarse hacer, sin cuestionarse qué quiere realmente ella:

"Podría levantarse, encender la luz, dejarle ahí plantado y volver a la fiesta. Hubiera podido. Sé que no se le ocurrió. Es como si hubiera sido demasiado tarde para echarse atrás, como si las cosas debieranseguir su curso. Como si no tuviera derecho a abandonar a ese hombre en el estado que ha provocado ella. No puede imaginarse que no la hubiera escogido -elegido- a ella entre todas las demás. (...) no sabe qué hacer porque no sabe lo que le espera. Él, solo él es el amo. Le lleva un tiempo de ventaja. La obliga a deslizarse hasta la parte inferior de su vientre (...)"

Creo que la autora plasma muy bien los miedos de esta muchacha de 18 años, y provoca en el lector una gran angustia al conocer cómo sus compañeros/as la desprecian, y se burlan de ella y de sus sentimientos de amor hacia H, hasta el punto de poner una de sus cartas en un tablón para que todos puedan leerla.

Copio un extracto del artículo de El País, en el que creo que se explica muy bien cómo es la narrativa de Ernaux:

Ella no tiene un yo determinado, sino varios que pasan de un libro al otro. Construcción de subjetividad en la historia, de un yo que se apoya en un lenguaje frío, en el detalle clínico que muchas de sus lectoras le reprochan, un francés casi quirúrgico. He leído muchas veces los reproches que le hacen sus lectoras por esa frialdad con la que habla de sus padres o de su infancia. O la vergüenza que es un sentimiento recurrente, no cambiar algunos patrones femeninos, estar orgullosa de haber llegado a ser “alguien” en el panorama literario francés. Pero es más complejo que eso, es haber construido su propio modelo de mujer, una historia de mujer con rostro, una suerte de antropología de clase media-baja, o sociología literaria, como ella quisiera llamarla. No es la Memoria de una joven burguesa, es la memoria fragmentada, con destellos brillantes, de una joven rural que ha completado una parte del panorama de la realidad en Francia. Es la exploradora de esa joven rural que se convirtió en Otra, con capacidad de decir cosas tantas veces disimuladas por otras mujeres tras una mueca, un silencio, traicionando sus orígenes. O detrás de la tercera persona, porque ella, Ernaux, busca que la identifiquen en primera persona, a la vista de todo el mundo, con nombre propio. (...)
Es cierto, como ella dice, ninguno de los escritores franceses (ni Sagan, ni Robbe-Grillet, tampoco Duras o Beauvoir) han escrito sobre los supermercados, ni sobre el RER (tren de cercanías), menos han vivido en un pueblo olvidado en los altos de una tienda como la de los padres de Ernaux, pues no, no hay ese registro, como tampoco hay el de una mujer que decidió que ella no solo era escritora sino una memoria viva, que tenía la obligación de escribir como lo hace, con pasión, con impudor, con todo el cuerpo.


miércoles, 31 de agosto de 2016

HISTORIA DE UNA MAESTRA de Josefina Aldecoa

Mi prima Noemí me recomendó esta novela este verano, cuando estábamos sentadas en un banco del pueblo, una noche de verano, mientras mirábamos a los niños jugar en el parque (habíamos salido "a la fresca", como se suele decir). Me lo recomendó porque se habla de que en la época (hablamos de los años treinta en España) a muchas niñas las llamaban "Libertad", precisamente por esa ansia de libertad y de cambio que se respiraba en nuestro país. Y es que mi hija mayor se llama así. Quisimos llamarla de esta forma para hacer un pequeño homenaje a todas aquellas que se llamaban así, pero que con la Dictadura franquista, pasaron a ser "Carmen" o "María"... y me gustó leer en la novela esta pequeña curiosidad.

Se trata de una novela muy interesante y amena, fácil de leer, por su prosa clara y limpia, y esclarecedora para entender el periodo de la Segunda República Española,  las elecciones de 1933 y la Revolución de 1934. Se trata de el primer libro de una trilogía que narra las memorias de la abuela y madre de la autora, todas ellas maestras en colegios rurales. A Historia de una maestra le siguen: Mujeres de negro y La fuerza del destino.




Josefina Aldecoa era la mujer de Ignacio Aldecoa, también escritor, y bastante más conocido que ella. De él tomó el apellido para lanzar su carrera literaria. Según leo en el blog "El lector de sinopsis":

"Además de escritora fue pedagoga y fundó un colegio en Madrid que seguía los ideales basados en la Institución Libre de Enseñanza, ya iniciados por su abuela y madre. Estos ideales surgieron a mediados del siglo XX con la intención de renovar la Educación que imperaba en España. Josefina, además entró en contacto con todos los escritores de la década de los 50 como: Carmen Martín Gaite, Rafael Sánchez Ferlosio, Alfonso Sastre y con el propio Ignacio Aldecoa, con el que se casó".

Esta novela habla de la historia de Gabriela, una joven muchacha, desde que finaliza la carrera de Magisterio, en los años veinte, y de cómo ejerce de maestra en varios lugares: en pueblos pequeños de Tierra de Campos, en Guinea Ecuatorial, hasta acabar en un pueblo minero del norte de León.


La novela queda presentada en tres partes:

1) " El comienzo del sueño"; Gabriela termina sus estudios y en 1928, tras las oposiciones, y después de recorrer dos pueblos remotos, en los que ejerce de maestra durante unos meses, decide viajar a Guinea Ecuatorial, descubriendo allí un mundo nuevo y teniendo que trabajar en unas circunstancias tan duras que la hacen regresar enferma.

2) "El sueño"; Ya casada con Ezequiel y embarazada, se trasladan a un nuevo pueblecito a ejercer donde comenzarán una nueva vida y en donde también nacerá su hija Juana. Describen muy bien cómo funcionaban las misiones pedagógicas, trayendo a los pueblos más inaccesibles cultura, y cómo eran recibidas por las gentes del lugar -al principio con desconfianza, hasta que descubrían la magia del cine, el sonido del gramófono con música de todo tipo, o la lectura de obras de teatro u otro tipo de literatura-

3) "El final del sueño"; La familia deberá trasladarse de nuevo aun pueblo minero al norte de Leóni, dedicado al carbón, donde se reflejan las revueltas mineras y la Revolución de Asturias de 1934. En este pueblo, cuyo alcalde es republicano, establecen una escuela abierta y aprovechan incluso para dar clase a los adultos. 
Las conversaciones que tienen entre Ezequiel, su marido, con el alcade del pueblo, y con los otros dos maestros de la zona de los mineros, Domingo e Inés, es muy interesante. Cómo desean cambiar la sociedad, acabar con la ignorancia y la pobreza que asola los pueblos españoles, y cómo desearían que fuera la gente la que pidiera un cambio, el cambio que pretende traer la República, poco a poco. A través de la escuela y la lectura pretendían que la gente creara un pensamiento crítico, pero como el propio Ezequiel declara, no hay tanto tiempo... es necesario un cambio inmediato.

Ezequiel estará completamente inmerso en las revueltas, mientras que Gabriela, la protagonista, mantendrá su papel de maestra y madre, y se mantendrá un poco al margen de esa revolución, algo que solía -y suele- ocurrir... ¿Es posible compaginar la revolución con los cuidados?

Recomendable lectura para el alumnado de 4º de ESO y 2º de Bachillerato, para aproximarse a través de la literatura, a la historia de España en el siglo XX, y también para conocer a una escritora de la década de los 50.

domingo, 31 de julio de 2016

TEA-ROOMS de Luisa Carnés

Matilde ha comenzado a trabajar en una confitería-cafetería. Una tea-room. Le pagan bastante mal, tiene jornadas laborales infernales, le cambian el turno y le hacen chanchullos con las vacaciones y no es realmente feliz, pero ahí está, a pie de mostrador cada día. Como le dice una compañera, no se pueden quejar, que tal y como están las cosas mejor dar gracias por tener trabajo. Mientras no acabe la crisis…

La historia de Matilde puede parecer de lo más habitual y puede parecer la que posiblemente protagonice cualquier dependienta de cualquier cafetería de cualquier ciudad española y, sin embargo, no lo es, o no lo es exactamente. Porque sí, Matilde es una dependienta de una confitería de una ciudad española, Madrid, pero lo es en pleno 1933. Matilde es uno de los personajes de Tea Rooms: Mujeres obreras, una de las novelas de Luisa Carnés, olvidada escritora de la Generación del 27, que ahora ha recuperado la editorial Hoja de Lata. (Extracto copiado de: http://www.hojadelata.net/recuperando-una-fascinante-novela-sobre-mujeres-en-la-republica/)



De la mano de Matilde descubriremos el cuartucho inmundo en que deben cambiar su ropa de calle por la bata de trabajo, el control exhaustivo al que son sometidas por la encargada, a los visitantes del salón de té. Parejas surgidas de amores adúlteros, actores que se reúnen a la salida de la actuación, repartidores que tratan de echar el anzuelo a las dependientas. 

Porque además de a Matilde, conoceremos a otras mujeres y con cada una de ellas repasaremos las dificultades de ser mujer en la España de aquellos años. A la que tiene una relación con un hombre casado, a la viuda que debe ocultar su situación para poder ser contratada, a la que es la única que lleva un sueldo a una casa plagada de gente a la que alimentar, a la que roba una peseta de la caja siempre que encuentra ocasión, a la que verá cómo sus caderas se ensanchan y su cuerpo se transforma tras un embarazo no deseado. 

Luisa Carnés es la mejor escritora de la Generación del 27, en palabras de David Becerra, y por ello forma parte de las Sinsombrero. 

Como explican en un artículo del Periódico El Diagonal:  Luisa Carnés nació en 1905 en Madrid en el seno de una familia muy humilde, Carnés dejó la escuela a los once años para ponerse a trabajar en un taller de sombrerería. Después sirvió en un salón de té, donde sin duda acumuló experiencias que plasmaría en Tea rooms, su segunda novela tras Natacha (1930). En 1928 había debutado con Peregri­nos de calvario, una recopilación de tres relatos cortos. La precocidad y el ser prácticamente autodidacta son dos de los rasgos de su carrera. El compromiso sería el tercero. (...) 

Poco después de la aparición de Tea rooms, Carnés comenzó a colaborar en distintas publicaciones como la revista Estampa y el periódico Ahora. También se acercó políticamente al Partido Comu­nista y, tras el golpe de Estado del 18 de julio de 1936, colaboró con Mundo Obrero y Frente Rojo. En mayo de 1939 tomó un barco en Francia con destino a Méjico, de donde nunca regresaría y donde siguió publicando relatos y novelas. En 1964 falleció en un accidente de tráfico.

Luisa Carnés debería estar integrada en el currículum de Bachillerato, al mismo nivel del resto de escritores de la Generación del 27 . Por tanto, recomiendo esta novela para 4º de ESO y 2º de Bachillerato, cuando estudiamos la literatura de comienzos de siglo XX, y siempre dejamos de lado a las mujeres escritoras, que tanto han aportado a nuestras letras y a nuestra historia.