Yunes Chaib es un cómico, colaborador de La Revuelta, que nos acaba de sorprender con la publicación de su primera novela. Se titula Corderito, como así llama el padre de Abderrahim a su pequeño (que comenzará siendo "corderito" y acabará siendo un "cordero"). Abde ha nacido en Mallorca, sus padres son marroquíes, pero él solo entiende algunas palabras del amazigh, el idioma que habla su familia de Marruecos. Cuando su profesora le pregunta que de qué parte de Marruecos es, no sabe contestar otra cosa que "yo soy de aquí", y el resto de compañeros de clase se ríen, imaginando que Abde es un guasón.
La novela nos habla de la vida de un adolescente que comienza 1º de ESO, y tendrá que enfrentarse a situaciones de incomprensión vividas por personas que no pertenecen a ningún lugar, en España son consideradas inmigrantes, del país de origen de sus padres, en este caso Marruecos, ya no son, porque no comparten ni cultura, ni lengua, ni costumbres... Abde es hijo único, vive con su padre, un hombre al que la gente del barrio adora, que tiene un corazón que no le cabe en el pecho y, según las propias palabras de uno de los personajes de la trama "ciego, pero la persona con más visión que he conocido". Su madre se dedica a limpiar casas de vecinas, y a escuchar a estas ancianas que le cuentan-y le repiten- anécdotas de sus vidas. Yunes nos cuenta de una manera muy cercana y tierna las experiencias de un joven, en los años 2000, cuya familia no llega a fin de mes -y como no puede pagar la factura de la luz, se la cortan siempre algunas semanas, por lo que tienen que sobrevivir con velas-, con continuas contradicciones entre los deseos de un adolescente, rodeado de una cultura judeocristiana, y las costumbres árabes de su familia; desde la celebración de la Nochebuena, o de las Comuniones, la Pascua árabe, el "Mbruk Eid", las celebraciones de los cumpleaños de clase, o los viajes a Marruecos, para visitar a la familia. Especialmente llamativo me parece un capítulo en el que habla la abuela de Abde:
"Yo he visto a las higueras crecer, a los pueblos levantarse y a la lluvia llegar antes de hora (...) yo he visto a la mitad de mis hijos morirse antes de tiempo y a la otra mitad marcharse y volver con nietos que ya no me entendían, que habían perdido la parte de mí que les tocaba. (...) Mis ojos dejan caer seis lágrimas al año, dos por cada vez que uno de mis hijos vuelve a irse".Es muy curioso cómo se relata la trama; mayoritariamente es Abderrahim quien nos explica, en primera persona, sus vivencias y sus pensamientos. Pero de vez en cuando hace un cambio, para dejarnos entender qué pasa por la mente de su padre, de su madre, o de su abuela, para ofrecernos otra parte del prisma. Los personajes se caracterizan, especialmente, por su cercanía y por su humanidad, y es inevitable sentirte parte de Abde, aunque tu realidad como lectora esté alejada de las vivencias de este. Un gran libro, muy recomendable para cualquier curso de la ESO, e incluso para comentar en un club de lectura intergeneracional, para tratar temas como: la identidad, la inmigración, la cultura.

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