Alana S. Portero ha sorprendido al mundo con su primera novela La mala costumbre, publicada en 2023. Esta autora, que además de poeta es historiadora, dramaturga y directora escénica, ya era conocida por sus publicaciones en El Salto Diario o Vogue; pero este ha sido su primer brinco a la novela después de la publicación de varios poemarios, y no me puede gustar más.
Se trata de una obra de tintes autobiográficos en los que cuenta la historia de una chica atrapada en el cuerpo de un hombre. Lo más curioso de todo es que esta niña ha nacido en un barrio humilde de Madrid, en San Blas, y llama la atención la manera en la que describe a sus vecinas de forma tan tierna y cercana a la vez, ensalzando el orgullo de clase. Empieza con La Peluca, una vecina huraña y malhumorada cuyo nombre nadie sabía en el barrio; también nos habla de Margarita, una mujer trans, exprostituta, la mujer más alta del barrio, que se pasea por allí con su bata impoluta y sus zapatillas de andar por casa, y que vive junto a su anciana madre, a la que cuida con mucho afecto.
Alana nos sorprende con unas descripciones muy plásticas en las que mezcla lo político con lo literario. Las descripciones de las mujeres de su vecindario son todo un reclamo literario, barnizado con tonos reivindicativos, en los que se percibe el olor a puchero, a colonia barata y a cuidados colectivos.
Por ejemplo, aquí observamos un extracto en el que nos describe a su madre:
"Costaba creer que una mujer que desde los doce años no había conocido otra cosa que jornadas de trabajo inhumanas y mala alimentación conservase un aspecto tan airoso. La carcoma de la vida obrera se le manifestaría algunos años después en los huesos, pero mantendría para siempre una piel impoluta y un halo de impermeabilidad a la vejez.
Mi madre olía a colonia de bebé y a crema hidratante. Pese a fumar como si tuviera un hijo en la cárcel siempre parecía que acabara de salir de la ducha. Como las santas que desafían la putrefacción oliendo a flores después de muertas".
Me encanta la manera tan natural y cercana que tiene de descubrir la rutina diaria de un barrio obrero en los años ochenta. Entre otras lindezas, relata cómo su padre los llevaba a ella (en ese momento él) y a su hermano a los piquetes en los días de huelga, o cómo reaccionaban los vecinos con Aurelio, el vecino que maltrataba a su mujer, a quien no dirigían la palabra en el bar o evitaban la mirada, o cómo las mujeres le llevaban comida caliente a Luisa, su mujer, después de escuchar el portazo de salida de este, a pesar de no atreverse a denunciar la situación de maltrato.
Alana nos explica qué se siente al nacer en un cuerpo que no te corresponde, lo difícil que resulta encontrar tu lugar, y a través de su relación con varios personajes: Jay, su primer amor; el camarero Antonio, quien les prestará su piso para iniciarse en los juegos amatorios; las prostitutas Moraíta o Margarita, las Moiras, quienes la trataban con amor y la introdujeron en la vida nocturna de Chueca y Malasaña, entre otras. Como dice la propia autora "hacer literatura con ellas me parecía un acto de justicia, necesitaba contar sus vidas coronándolas con magia, con ficción de la mejor que yo fuese capaz de trenzar. También quise hacer un homenaje a esa generación que se llevó la peor parte de la Ley de peligrosidad social y que fue arrasada por el SIDA".
Rescatamos estas palabras que describen su obra a la perfección, tomadas de Alana S. Portero: “Es muy fácil ser sobrio cuando todo está hecho a tu medida” | Vanity Fair
Si la cultura trans existe (que lo hace, pero no en singular), este libro aúna a dos de sus principales figuras en España. Pero esta delicada bildungsroman nacida de la purpurina y el asfalto tiene múltiples facetas, más allá de iluminar y llenar de matices las vidas trans con información de primera mano, acercándolas a la experiencia de cualquiera. La clase es, junto al autodescubrimiento, uno de los principales ejes de una novela con mucha conciencia de clase a través del tamiz de la autora y sin rastro de la abultada épica condescendiente que se empeña en obviar toda experiencia más allá de ciertos hombres que desempeñan ciertos trabajos.
En resumen, se trata de un novela imprescindible en estos tiempos de transfobia. Nos ayuda a entender mejor cuánto odio hay en nuestra sociedad, lo duro que puede llegar a ser no identificarse con el cuerpo con el que se ha nacido, y homenajear a todas esas personas que se preocupan de los demás, los aceptan como son, y se cuidan unas a otras.
Sin duda, un gran libro.